Lamentaciones 3:19 

Recordar mi sufrimiento y no tener hogar es tan amargo que no encuentro palabras. Siempre tengo presente este terrible tiempo mientras me lamento por mi pérdida. No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: El fiel amor del señor, nunca se acaba su misericordia, jamás terminan grande, es su fidelidad, sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo, el señor es mi herencia, por lo tanto, esperaré en Él. 

Contexto del versículo

El libro de lamentaciones lo escribe el profeta Jeremías, después de que su pueblo, su ciudad, el lugar donde él nació, fue destruido. Es decir, Jerusalén Judea, fue invadida por ejércitos enemigos, se llevaron a las personas y toda la ciudad quedó destruida. 

Entonces, Jeremías escribe lamentaciones que no es más que justamente eso, Jeremías lamentándose y llorando su pérdida. Sin embargo, encontramos que Jeremías dice, “me siento tan amargo que no encuentro palabras. Siempre tengo presente este terrible tiempo de mi pérdida”. 

Jeremías está llorando por lo que está viviendo su pueblo, por lo que está pasando ahora. Sin embargo, Jeremías recobró esperanza al recordar que el fiel amor del Señor nunca se acaba.

Aplicación personal del versículo

Esto es lo que tú y yo debemos hacer día tras día. Puede ser que las dificultades que estás viviendo sean algo grande y que las dificultades que estés pasando pesen en tu corazón. Quizás estés viviendo tiempos de angustia, de amargura, de soledad o de duelo, como lo hizo Jeremías. Pero, es necesario que recuerdes que el fiel amor del Señor nunca se acaba.

El señor, cada mañana, espera que tú puedas ver sus misericordias, sus bondades, sus maravillas para ti. El Señor permite que des un paso más, es para que puedas apreciar lo que Él ha hecho por ti una vez más.

Entonces, empieza a confiar en el Señor, empieza a ver la gran fidelidad de Dios para contigo. Jeremías, en el momento en el que estaba lamentándose, y estaba agobiado espiritualmente, decidió recordar que el fiel amor de Dios nunca se acaba.

Esto es algo que tú y yo debemos hacer porque nuestras emociones pueden dominarnos en un momento dado. Tal vez la tristeza, la amargura, el dolor viene y te invade y es tremendo porque luchamos en nuestro interior contra las emociones. Sin embargo, tú no puedes permitir que las emociones te venzan. Debes tu recordar las cosas grandes y maravillosas que Dios ha hecho por ti en el pasado. 

Es necesario empezar a creer que lo que el Señor hará en tu vida, pues lo que el Señor va a traer a tu vida será mucho mejor de lo que tú ya has visto. Entonces, confía, deja a un lado la tristeza y el dolor y en su lugar, deja que la palabra del Señor ocupe tu mente.

Recuerda que tú puedes filtrar, que entra a tu corazón y aquello que domina tu mente. Tú puedes estar filtrando hoy qué es lo que ocupa mayor espacio en tu pensamiento. De hecho, te invito a que lo que ocupe mayor espacio en tu pensamiento sea la palabra del Señor y recordar que la misericordia del señor jamás termina.

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