Las situaciones difíciles están a la orden del día y el mismo Señor Jesucristo advirtió que en el mundo tendremos aflicciones, pero debemos confiar ya que Él venció al mundo (Juan 16:33). Por esta razón debemos entender que pase lo que pase estamos seguros y confiados en las manos de nuestro Dios.

El mismo Pablo decía: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13), porque estaba enseñado o capacitado para vivir en cualquier situación, tal y como lo explica en los versículos anteriores, sabía vivir tanto en la abundancia como en la escasez.

Pero como si esto fuera poco, en el Antiguo Testamento el escritor del salmo 46 nos da una clara explicación de esa confianza completa y profunda que debemos tener en Dios:

Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar;

3 Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.

5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.

6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra.

7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

8 Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.

9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.

Es interesante ver el recurso utilizado en esta porción bíblica. Una metáfora que compara y ejemplifica muy bien la ayuda que podemos recibir del Señor. Dios es comparado con una fortaleza y con un refugio al que podían llegar los que escapaban de una batalla o la seguridad que brindaba la ciudad amurallada para el rey, ejército y habitantes.

Otro detalle a tomar en cuenta es que no se está diciendo que podemos escapar del problema o dificultades. Es inevitable pasar por diversas pruebas, pero tal cual como lo explica Santiago en el Nuevo Testamento, nuestra actitud debe ser el gozo que solo Dios produce. No podemos escapar de las situaciones difíciles, pero si podemos refugiarnos en los brazos del Todopoderoso.

En los últimos versículos se nos anima a “ver” lo que Dios puede hacer y a “estar quietos” y “conocer” quién realmente es nuestro Dios. Podemos contemplar realmente quién es Dios y lo que puede hacer, y cuando eso sucede nuestra respuesta seguramente será la gratitud, la seguridad, la confianza y el gozo, que verdaderamente es nuestra fortaleza.

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