3 de Juan 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Si algo es real es que no podemos sacar a Dios de nuestra economía y de la forma en cómo hacemos finanzas. 

Dios anhela que seamos prosperados, de eso no hay duda; ahora debemos aplicar principios de fe, para poder alcanzar la sanidad que el Señor desea en nuestras finanzas. 

Todos, en algún momento hemos pasado por una crisis económica, pero debemos en medio de ella correr al Señor y pedirle que él tome el control sobre nuestras finanzas. 

Aquí quisiera darte unas claves para mantener una vida financiera sana, proyectándote siempre a alcanzar productividad en tu vida. 

Evita pedir prestado 

Proverbios 22: 7El pobre es esclavo del rico;
    el que pide dinero prestado se convierte en servidor del que le presta.

Muchas veces nos endeudamos tanto, que caemos en un círculo vicioso del cual es muy difícil salir. Puede que en un momento lo necesites, pero cuando lo vuelves rutina, todo se hace más difícil. 

Debes ante cualquier cosa evitar hacer tratos con prestamistas, hacer uso abusivo de las tarjetas de crédito, o endeudarte con cosas vanas, que sabes que no son necesarias. 

No es que pedir prestado sea pecado, es solo que cuando te haces esclavo de la deuda, nunca podrás avanzar hacia los planes o proyectos que tienes, porque siempre lo que tengas en las manos, se va a deshacer en lo que tienes que pagar. 

 Vivir acumulando deudas es un estrés, así que si has vivido en este proceso, es momento de comenzar a calcular cuánto debes y comenzar a pagar, para así tener un espíritu más tranquilo. 

Deja la codicia a un lado 

No se trata de ser conformistas, pero existen personas que tienen dinero y en cantidad, pero viven atados por la codicia. 

La codicia nace desde el corazón y comúnmente son esas personas que deseen tener mucho más, pero al mismo tiempo acumulan, son egoístas y tienen problemas con el “dar a los demás”. 

Por ejemplo, un hombre codicioso en un matrimonio, siempre verá las cosas de su esposa como un gasto exagerado, y en ocasiones se negará a dar. 

1 de Timoteo 6: 10 El amor por el dinero causa toda clase de males. Por querer tener más y más dinero, algunos se han desviado de la fe y se han causado gran sufrimiento.

La codicia es ese amor excesivo por el dinero, donde lo anteponemos a cualquier cosa, y donde podemos llegar a desestabilizarnos cuando no lo tenemos. Incluso, cuando es tanto el afán por hacer dinero, podemos hacer prácticas de ganancias deshonestas, que tarde o temprano nos llevarán a la ruina. 

Aprende a ser diligente

Ser diligente y responsable es lo mejor que podemos hacer para mantener una vida productiva. No podemos pensar que Dios nos va a bendecir cuando pasamos todo el día en casa, sin hacer nada. 

Nunca vamos a poder ver la bendición de Dios, si primero no buscamos ser diligentes con lo que el Señor nos ha dado. Por ejemplo, Dios muchas veces nos ha dado dones, talentos, ideas, empresas, negocios, y en medio de ello, debemos ser diligentes. 

La biblia dice Proverbios 10: 4La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece.

Una persona diligente da valor a todo lo que hace, y él pone empeño a cada tarea encomendada. Por eso debes aplicar siempre la diligencia, y ser una persona productiva en todo lo que haces. 

Aprende a dar a otros 

Proverbios 11: 24Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

Otra de las claves que debes tomar en cuenta para ser prosperado es aprender a dar y ser desprendido con lo que tienes. Es la virtud de siempre ayudar a los demás, de dar abrigo al necesitado. 

Siempre que puedas aplica este principio, se una persona dadivosa, aprende a bendecir a otros y verás como Dios empezará a abrir millones de bendiciones sobre tu vida, y podrás ser prosperado.

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