Salmo 133:1 “¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!”.  Fraternizar es un valor universal y transversal del ser humano, sobre todo de los creyentes, es el afecto en el vínculo de hermanos, ya sea sanguíneo o los que consideramos como tal, en este caso a los hermanos en la fe cristiana.

Esto está directamente relacionado con otro término bíblico como lo es la Koinonía, que no es más que la relación común, participación, buena y sana convivencia entre un grupo de personas para estrechar lazos y perseguir el bien común o alcanzar objetivos ministeriales. Esto básicamente lo logramos en nuestros encuentros eclesiásticos, sea cual sea el motivo para reunirnos.

Qué difícil es estar en un lugar donde existen divisiones y contiendas, Proverbios 16:28 “El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos”. De antemano esto no agrada a Dios, estas acciones dividen el cuerpo y no se puede crecer o avanzar con divisiones entre el equipo.

La buena convivencia es un valor cristiano, más aún con los hermanos “sí que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Gálatas 6:10 pongamos atención en algo, no es solo a las personas de nuestra congregación, sino a todos nuestros hermanos de manera general.

La relación y compañerismo que el creyente tiene individualmente con Dios es lo que hace posible la confraternidad entre los creyentes; es lo que sustenta el concepto de compañerismo entre los cristianos. pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” 1 Juan 1:7.

Por qué debemos reunirnos

Ahora bien, para fraternizar con nuestros hermanos debemos asistir a nuestra iglesia y/o actividades, pero existe un sector de los cristianos que se rehúsa a este mandato, pero la palabra dice “Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino que animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca” Hebreos 10:25.

Y es que el hecho de reunirnos nos fortalece como equipo, Eclesiastés 4:9-10 “Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas” congregarnos nos da la ventaja de tener personas con las cuales contar en momentos difíciles.

Romanos 12:5 “el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un nada más cuerpo y nos pertenecemos unos a otros”. Si somos parte de su iglesia, somos parte de su cuerpo, y como tal no debemos estar separados. La iglesia de Cristo tiene funciones específicas como cuerpo y estas se llevan a cabo efectivamente si estamos unidos como congregación, así sea pequeña.

Pablo en un momento de incertidumbre se encontró nada más, 1 Timoteo 4:16 “La primera vez que fui llevado ante el juez, nadie me acompañó. Todos me abandonaron; que no se lo tomen en cuenta.” Luego le cuenta a Timoteo que él tuvo, la certeza que Dios jamás lo dejó y lo libró de la muerte. 

Esto es completamente cierto, Dios nunca nos falla, pero los humanos somos seres sociales y Dios está consciente de esto, por esa razón nos exhorta a permanecer unidos para animarnos unos a otros en todos los momentos de la vida.

¿Para qué fraternizar?

La primera razón es para edificación propia y del cuerpo de Cristo “Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.” Hechos 2:42. Fíjese que dice todos, y no algunos. Esto a su vez también inspiraba a los primeros cristianos para compartir la buena noticia de salvación con otros, v. 47 “Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos

Hechos 15:32 “Entonces Judas y Silas, ambos profetas, hablaron largo y tendido con los creyentes para animarlos y fortalecerlos en su fe.” Somos instruidos por la palabra de Dios a través de lo que expone el predicador, al hablar con otros hermanos, y nosotros también edificamos la vida de otros.

Aunque los momentos de intimidad con Dios en oración a solas son de gran edificación para nuestro espíritu, hacerlo en grupo también nos fortalece y ayuda a otros hermanos en momentos difíciles, Hechos 12:5 “Pero, mientras Pedro estaba en la cárcel, la iglesia oraba fervientemente por él.” Más adelante narra la palabra como durante esta oración Dios obra liberando a Pedro.

Pero ahora bien, ¿qué pasa si dejamos de reunirnos? 

Vivimos en un mundo que nos tienta a abandonar la adoración en comunidad y a alejarnos de nuestra fe. Pero el texto de Hebreos 10:24-25 nos da un mandato específico. Y es que en el contexto de esta carta, los cristianos estaban siendo azotados y acechados por el imperio romano y al dejar de congregarse, se colocaban en situaciones vulnerables como renegar de su Fe por temor a la muerte. Y esto es lo peor que puede existir para un creyente.

Esto no escapa de nuestra realidad hoy, somos perseguidos y por esto debemos obedecer este mandato Divino así le demostramos amor y obediencia a Dios “Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. Y, porque me aman a mí, mi Padre los amará a ellos. Y yo los amaré y daré a conocer a cada uno de ellos.” Juan 14:21. Te pierdes el experimentarlo más profundamente y el crecimiento espiritual que vendría de ello.

No aprovechas la oportunidad de estar equipado para discernir las doctrinas engañosas y peligrosas que niegan o cambian la verdad el evangelio, Efesios 4:12 y 14,Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios… 14 No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas.” 

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