2 de Samuel 12: 19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. 20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

Para entrar un poco en contexto, el hijo que esperaba David en esta historia era el hijo que había tenido con Betsabé la esposa de Urías. Si vamos capítulos más adelante, dice la biblia que el rey codició a esta mujer y luego hizo todo un plan para deshacerse de su propio siervo; por lo que Dios manda al profeta Natán a amonestarlo. 

David pasó un proceso bien difícil a causa de su propio pecado, y el desespero por la enfermedad que tenía su pequeño hijo, le hacía ayunar y orar con un espíritu entristecido por el acto ya cometido. 

Dice la biblia que David no comía no bebía, pasaba el día haciendo ruego por la vida de su hijo, pero esa oración del gran rey no fue contestada por el Señor. 

Versículos más adelante el niño muere, pero la postura de David al enterarse fue otra. Dice que se levantó, oró, cambió sus ropas, entró a la casa del Señor y adoró. 

Si analizamos la situación de manera fría podemos preguntarnos: ¿Cómo David se levantó tan rápido luego de aquella situación?, pues la respuesta es muy sencilla, David sabía que ya nada podía hacer y que por más sufrimiento que tuviera no le iba a devolver la vida a su hijo, por lo que prefirió seguir el camino del Señor y acercarse nuevamente en adoración. 

Todos hemos pasado situaciones de luto, bien sean procesos que alimentan nuestra fe, o circunstancias que son consecuencias de nuestro pecado, pero ante todas estas no podemos quedarnos en la etapa del sufrimiento. 

El duelo solo es un proceso, el dolor solo es un proceso, la muerte solo es un proceso, pero cuando esto pasa lo mejor que podemos ofrecer al Señor es nuestro corazón. 

He visto como muchas personas se quedan estancadas en un luto que lo hacen eterno y no me refiero a la pérdida de un ser amado, sino el luto en sus finanzas, en sus relaciones, en un pasado o una circunstancia, dejando a un lado el poder y la fuerza de buscar al gran Dios. 

Pasar largo tiempo en el sufrimiento no cambiará la situación, pero cuando te determinas a seguir la voluntad del padre, cuando decides acercarte en adoración y tienes un corazón genuino, ten por seguro que el Señor te sacará de toda cárcel de opresión y dolor; pero esto lo podrás alcanzar saliendo del gran luto que te oprime y acercándote a Dios a través de la adoración.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS