¿Cuántas veces nuestra mente hace una mala jugada?, cuántas veces aceptamos pensamientos que nos atrapan y nos alejan del Padre. 

A veces la incredulidad se apodera de nuestro espíritu, o los pensamientos pecaminosos se apoderan de nuestro ser y se nos olvida cual es la mejor forma de vencerlos. 

Pero tengamos en cuenta lo que dice la biblia: 2 de Corintios 10: 4-5 

4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Muchas de las fortalezas que debemos derribar están en nuestra mente por eso es que el apóstol Pablo decía que para ello nuestras armas no son carnales, sino espirituales, es decir, poderosas en Dios. 

Nuestra mente debe ir cautiva a la obediencia en Cristo, entendiendo lo que el Padre ha preparado para nosotros, y dejando a un lado esa parte intelectual que nos hace cuestionar, o lo que es peor, dudar de lo que Dios nos ha entregado. 

Debemos entender que Dios nos ha preparado para defender el bien, y poder enfrentar el mal. Y eso muchas veces nace desde el pensamiento. 

Todo empieza en el pensamiento 

Quien comete pecado, atenta contra su prójimo, o quien pasa su tiempo dañando la vida de otros, es porque no ha logrado controlar sus pensamientos, no ha sanado su alma y no ha llevado su mente cautiva a la obediencia en Cristo. 

Muchas veces nos preguntamos el porqué del actuar de una persona, pero olvidamos que todo nace desde el corazón. Incluso, hay personas que desean cambiar, y toman buenas acciones, pero si no cambian lo que piensan, nada podrán alcanzar. 

Veamos como dice la biblia en el libro de Marcos, capítulo 7:

20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios”. 

Es dentro del corazón del hombre donde aparecen los malos pensamientos, la maldad, y todo aquello que está en contra de nuestro Señor. 

Pidamos a Dios el renovar nuestra mente. Todos los días de nuestra vida debemos pedirle al señor que sea él transformando nuestro corazón. 

Como seres humanos debemos entender que no somos perfectos, que muchísimas veces los pensamientos llegan a nuestras vidas para hacernos retroceder. Pero debemos pedirle al padre que coloque en nosotros el pensamiento de Cristo, que nos permite caminar en paz, entendiendo los tiempos. 

La biblia dice en Romanos 12: 2 

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Como lo dice la biblia en este pasaje, no podemos conformar o limitar nuestros pensamientos a esta sociedad, debemos pedirle a Dios que sea el renovando nuestra forma de pensar, solo así podremos alcanzar la plenitud de Dios, solo así podremos caminar conforme a su obediencia. 

Antes de empezar por cualquier cosa, debemos empezar por el corazón. Dios nos debe ayudar a limpiar nuestro corazón de cualquier rencor, rabia, malicia, pecado, o todo aquello que nos aparta de su presencia.

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