La concupiscencia es una palabra que quizás no escuchamos con mucha frecuencia, pero que tiene un gran significado para nuestra vida espiritual. Este se trata del deseo desordenado de los bienes terrenales, especialmente de los placeres sensuales, que nos aparta de la voluntad de Dios y nos hace caer en el pecado.
La concupiscencia es una consecuencia del pecado original, que afectó a toda la humanidad y nos dejó una tendencia al mal. Por lo tanto, la Biblia nos advierte sobre los peligros de la concupiscencia y nos llama a resistirla con la ayuda de Dios.
Es por ello que, en este artículo, vamos a ver qué es la concupiscencia, cuál es su fundamento bíblico, algunos ejemplos de concupiscencia, cómo vencerla y algunos consejos adicionales.
Qué es la concupiscencia y cuál es su fundamento bíblico
La palabra concupiscencia viene del latín concupiscencia, que significa “deseo ardiente” o “codicia”. Esta no es más que el apetito desmedido de los bienes creados, que nos hace olvidar el bien supremo, que es Dios.
La concupiscencia se manifiesta principalmente en el ámbito sexual, pero también puede referirse al dinero, al poder, a la fama, a la comida, a la bebida, entre otros. Además, no es lo mismo que el deseo natural o legítimo de las cosas buenas que Dios nos ha dado, sino que es el deseo excesivo o desordenado de ellas, que nos lleva a usarlas mal o a idolatrarlas.
El fundamento bíblico de la concupiscencia se encuentra en el relato del pecado original, narrado en el libro del Génesis. Allí vemos cómo la serpiente tentó a Eva con el fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal, diciéndole: “Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal” (Gn 3,5).
Eva vio que el fruto era bueno para comer, hermoso a la vista y deseable para alcanzar sabiduría, y lo tomó y comió. Luego se lo dio también a Adán, que estaba con ella, y él también comió (Gn 3,6). Al hacer esto, Adán y Eva desobedecieron a Dios y cayeron en el pecado.
El pecado les hizo perder la gracia divina, la amistad con Dios, la inocencia original y el dominio sobre sus pasiones. Desde entonces, todos los seres humanos nacemos con el pecado original y con la concupiscencia.
Ejemplos de concupiscencia
La concupiscencia se puede manifestar de muchas formas en nuestra vida cotidiana y algunos ejemplos de concupiscencia son los siguientes:
- Mirar con lujuria a una persona que no es nuestro cónyuge o tener fantasías sexuales impuras.
- Ver pornografía, masturbarse o practicar la fornicación, el adulterio, la homosexualidad u otras conductas sexuales ilícitas.
- Ser avaricioso, codiciar el dinero o los bienes ajenos, robar o defraudar.
- Ser ambicioso, buscar el poder o la fama a cualquier precio, pisotear a los demás o corromperse.
- Ser glotón, comer o beber más de lo necesario o abusar de sustancias nocivas como el alcohol o las drogas.
- Ser perezoso, no cumplir con nuestras obligaciones o desperdiciar el tiempo en cosas vanas o inútiles.
- Ser orgulloso, creerse superior a los demás, despreciar a los pobres o a los que piensan diferente, no reconocer los propios errores o pecados.
- Ser envidioso, sentir tristeza o rencor por el bien ajeno, desear el mal a los demás o alegrarse de sus desgracias.
- Ser iracundo, perder el control de la ira, insultar o agredir a los demás, guardar rencor o venganza.
Cómo vencer la concupiscencia
La concupiscencia es una realidad que nos acompaña toda la vida, pero no es una excusa para pecar ni para desanimarnos. De hecho, ya Dios nos ha dado los medios para vencerla y para crecer en santidad y algunos de ellos son los siguientes:
La oración
La oración es el diálogo personal con Dios, que nos permite conocerlo mejor y amarlo más y esta nos ayuda a estar atentos a la voz de Dios y a su voluntad. Pero, también nos ayuda a resistir las tentaciones y a pedir perdón cuando caemos. Sin embargo, la oración debe ser constante, sincera y con abundante fe.
La Palabra de Dios
La Palabra de Dios es la revelación que Dios nos ha hecho de sí mismo y de su plan de salvación y nos ilumina sobre lo que es bueno y lo que es malo, así como también nos muestra el camino a seguir y nos consuela en las dificultades. Sin embargo, esta debe ser leída con fe, meditada con atención y puesta en práctica con amor para que nos pueda ayudar a vencer la concupiscencia.
La virtud
La virtud es el hábito bueno que nos hace actuar conforme a la razón iluminada por la fe. También, nos ayuda a dominar nuestras pasiones y a orientarlas hacia el bien verdadero.
Las virtudes se clasifican en teologales (fe, esperanza y caridad) y cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza). Por una parte, las teologales nos unen directamente con Dios y nos hacen participar de su vida. Por otro lado, las cardinales nos ayudan a regular nuestra conducta humana según la recta razón.
Entre las virtudes cardinales, la más relacionada con la concupiscencia es la templanza, que es la moderación de los apetitos sensibles y el equilibrio en el uso de los bienes creados.
La mortificación
La mortificación es el ejercicio voluntario de negarnos a nosotros mismos algo bueno o placentero por amor a Dios y para purificar nuestro corazón. Esta nos ayuda a vencer el egoísmo, la comodidad y el apego a las cosas materiales.
También nos ayuda a reparar por nuestros pecados y los de los demás, y a ofrecer a Dios sacrificios agradables. Sin embargo, debe ser practicada con prudencia, sin dañar nuestra salud ni nuestra dignidad, y con espíritu de alegría y de libertad.
La vigilancia
La vigilancia es la actitud de estar atentos y alertas ante las tentaciones que nos acechan. Con ella, podemos evitar las ocasiones de pecado, es decir, las personas, lugares o situaciones que nos inducen al mal.
La vigilancia también nos ayuda a huir de las tentaciones cuando se presentan, recurriendo a Dios o a algún medio humano adecuado. No obstante, esta debe ser acompañada de la humildad, reconociendo nuestra debilidad y nuestra necesidad de Dios.
Consejos adicionales
Además de los medios que hemos visto para vencer la concupiscencia, hay algunos consejos adicionales que podemos seguir para vivir una vida más santa y feliz:
- Buscar el consejo y el acompañamiento de una persona madura en la fe, que nos pueda orientar, corregir y alentar en nuestro camino espiritual.
- Participar activamente en la vida de la Iglesia, asistiendo a la misa dominical, a los grupos parroquiales o movimientos apostólicos, a las obras de caridad o evangelización, entre otros.
- Cultivar una vida de intimidad en la presencia de Dios, basada en la oración constante y la meditación en la palabra de Dios.
- Cuidar nuestra mente como sede de nuestra inteligencia y voluntad, evitando los pensamientos negativos o impuros, cultivando las actitudes positivas o virtuosas y aprendiendo cosas nuevas o útiles.
- Cuidar nuestro corazón como fuente de nuestros sentimientos y emociones, expresando adecuadamente nuestros afectos.
La Biblia nos advierte sobre los peligros de la concupiscencia y nos llama a resistirla con la ayuda de Dios. Sin embargo, vencer la concupiscencia no es fácil, pero tampoco es imposible, pues con la ayuda de Dios y con nuestro esfuerzo, podemos lograrlo. Que el Señor nos dé la fuerza y la sabiduría para hacer su voluntad y para amarlo sobre todas las cosas.
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10 agosto, 2024 a las 5:58 am
Amen
10 agosto, 2024 a las 11:46 am
Amén y Amén!!
10 agosto, 2024 a las 6:10 am
La Gloria y la Alabanza sea para Nuestro Dios. Y nos ayude a vencer toda tentación en nuestras vidas. Con Cristo en nuestro corazón podremos vencer toda tentación. Porque Jesucristo venció al mundo Aleluya amén
10 agosto, 2024 a las 7:44 am
🇩🇴 Gracias señor porque tu me has ayudado a benser y aquí estoy de pies porque tu misericordia y tu gracia me han sostenido
10 agosto, 2024 a las 8:06 am
Amen gracias señor x tus enseñanzas
10 agosto, 2024 a las 8:20 am
Amén. Gracias Jesus porque sin tì nada somos. Estamos en tiempos difíciles y debemos siempre permanecener atentos y en oración para protegernos de las tentaciones. Buena lección de aprendizaje. Bendiciones.
10 agosto, 2024 a las 9:20 am
Amén y Amén por los siglos de los siglos 🙏🏻 🙌 💖
10 agosto, 2024 a las 1:54 pm
Amén y amén gloria a Dios aleluya aleluya
10 agosto, 2024 a las 2:23 pm
Amén amén!!!!
10 agosto, 2024 a las 3:15 pm
Amén amén y miles de veces amén, gracias Padre Celestial por todas las bendiciones recibidas y las bendiciones que están por llegar, alabado seas mi Dios Todopoderoso y eterno, para tí sea la gloria mi Dios Todopoderoso y amado, Gloria a Dios en las alturas, siempre de la mano y compañía de nuestro Gran Señor Jesucristo Rey de Reyes Señor de Señores y a quien acepto como mi único y gran Salvador.
10 agosto, 2024 a las 3:53 pm
Amén 🙏
10 agosto, 2024 a las 4:41 pm
Amén
11 agosto, 2024 a las 1:56 am
Gloria a DIOS
11 agosto, 2024 a las 4:21 am
Amén aleluya gloria a Dios