Como familias, como cuerpos, como creyentes debemos tener siempre claro el principio de la unidad. Es preciso comprender que somos uno con Dios, y entre nosotros funcionamos como parte de un cuerpo. 

La biblia dice en el libro de Hechos, que después de la muerte de Jesús, para que la gloria se manifestará, los apóstoles estaban unánimes orando. Es decir, estaban unidos por el poder del acuerdo. 

En muchas ocasiones de nuestras vidas caminamos de forma muy singular, y nos olvidamos del grandísimo poder que tiene la unidad, de tener todos una misma visión, un mismo espíritu, un mismo acuerdo. 

Mira como dice textualmente la biblia en Hechos 2: 44 “44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas”. Cuando leemos el capítulo 2 del libro de Hechos, vemos como los apóstoles estaban todos juntos creyendo y compartiendo las enseñanzas que Jesús les había dejado. 

Después de Judas, dentro del equipo no había más factor de división, pues estos comenzaron a hablarle a la gente, y más adelante dice que estos compartían el mismo propósito, con sencillez y alegría. 

Cuando nosotros entendemos el poder del acuerdo, de caminar hacia una meta fija, de tener todo el mismo sentir. Incluso, cuando nuestra casa opera con el poder de la división, entonces solo estamos sumando episodios de dolor, fracaso y pérdida. 

Desde lo más elemental, todos los días debemos ver cómo está funcionando nuestro matrimonio, caminamos en el poder del acuerdo, o caminamos siendo cada uno, una persona en particular. 

 Cuando la serpiente seduce a Eva, es porque esta quería sembrar división entre Dios y el hombre, y luego entre los hombres. Porque así actúa satanás, él crea los espacios para que el hombre comience a dividirse en su espíritu, y luego a dividir todo su ser. Y si no lo atacamos a tiempo, entonces viviremos siempre en el terrible estancamiento de la división. 

Dios siempre ha pensado en los equipos

Eclesiastés 4:9-11  

9 Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. 10 Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. 11 Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor?

Cuando Dios nos ha juntado en matrimonio, cuando Dios nos ha juntado en familia, cuando DIOS nos une a otros equipos como iglesia, trabajo, o negocios, debemos entender el inmenso poder que es trabajar en unanimidad. 

Hoy en día, vemos que muchas corrientes que promueven temas como el aborto, o el matrimonio entre ambos sexos, son grupos pequeños pero que unidos hacen gran fuerza. 

Ahora, sin entendiéramos el poder que nosotros podemos llegar a crear uniéndonos, orando unos por otros, orando por nuestra tierra, y siendo, como lo dice la biblia, esa ayuda para el hermano que está al lado, ¿Qué no pudiéramos alcanzar?

Lastimosamente, ese pensamiento egoísta que ha atrapado a nuestra sociedad también nos ha hecho mucho daño, es por eso que hoy en día el cuerpo de Cristo también ha crecido en una perfecta división. 

Todos adoramos al mismo Dios, pero cada uno bajo una denominación distinta. Pero ese no es el punto que quisiera tocar el día de hoy. Lo que quiero dejarte claro es que entiendas que tu familia y tú deben caminar en el poder del acuerdo. Para lograr metas, para alcanzar objetivos, para vivir bien, para encontrar la plenitud de muchas cosas, debemos siempre recordar que “dos son mejores que uno”.

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