De seguro te encuentras en la línea de batalla y no sabes lo que puede suceder. Realmente las pruebas que vienen a nuestras vidas son parte de un proceso de formación que nos ayuda a madurar y crecer. La pregunta es ¿Estás listo para luchar? Si de algo estamos seguros es que los momentos difíciles llegan a nuestras vidas sin previo aviso, pero si estamos preparados para afrontar cada situación lograremos superarlos y aprender de ellos.

Hoy en día no podemos negar que cada paso que damos o cada momento que vivimos trae consigo una temporada difícil, algunas con finales felices y otras con situaciones amargas que de alguna forma prueban nuestra fe. 

Creemos fielmente que de cada resultado se aprende, sin embargo, debemos estar cada día más dispuestos a confiar en Dios y prepararnos en algunas áreas para saber cómo debemos actuar. La diferencia está en cómo reaccionamos ante la dificultad, esto podría llevarnos a un escenario más aceptable y maduro, aun si esta situación es bastante difícil.

Efesios 6:10-11 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estáis firmes contra todas las asechanzas del Diablo.

En primer lugar: conoce contra quién es tu lucha

El mundo está lleno de innumerables situaciones y como seres humanos buscamos siempre la manera de hallar un culpable. Ni siquiera nos acercamos a validar un posible solución, ondeamos de una y mil maneras en el problema que nos absorbe. Por esta razón la lucha se convierte en una pesada carga de la que se nos hace casi imposible escapar. 

Entonces, tomamos como primer punto a reflexionar ¿contra quién estamos luchando? No se trata de dar golpes al viento, sino conocer de dónde proviene la situación para conseguir una respuesta y salir de ella. 

Efesios 6: 12 Porque no tenemos lucha, contra carne ni sangre, sino contra principados, potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Quizás para algunos puede ser un poco difícil entender este texto; sin embargo, es una de las más claras citas bíblicas que nos indica que nuestra mayor lucha es contra el enemigo conocido como satanás. Este enemigo de Dios, que también es nuestro adversario, nos muestra una vida llena de maldad, desesperanza, frustración, depresión y muchas cosas más. 

Como personas debemos entender que todo lo que proviene de Dios es amor, bondad, misericordia, confianza, fortaleza, ánimo, fe y convicción ante las pruebas. 

En este caso, tu lucha directa es contra aquel que te quiere sacar del propósito de vida para frustrar tus planes y acabar con tus proyectos. Acabar con aquellos sueños que representan mucho para ti, acabar con la misión de vida que incorpora a tu familia.

¿Qué debemos hacer? La firmeza es parte de tu respuesta

No podemos decirte que será fácil, todo lo contrario, por los impulsos humanos y la combinación de muchas emociones, lo primero que perdemos cuando viene el proceso es la firmeza. Pero, no es imposible alcanzarla o conseguirla. Estar firmes nos ayuda a afrontar con fuerza y precisión cada lucha que tenemos. 

Efesios 6: 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Los días malos siempre han de venir, pero teniendo en cuenta la palabra podemos saber cómo enfrentarlos y mantener la firmeza hasta el final. 

Ahora bien, cómo debemos actuar, es parte realmente de lo que debemos hacer. Todas las cosas nos llevan a bien y lo primordial en la firmeza es aplicar ciertos principios ¿Cuáles? La verdad, la justicia, caminar en paz y vivir siempre con fe ¡interesante! Una vida que agrada a Dios, la respuesta a la adversidad y la escalera que nos lleva a la madurez.

¿Por qué tomaríamos en cuenta estos principios? Las luchas no solo vienen para hacernos caer o desvanecer, realmente vienen para hacernos cambiar nuestra manera de pensar y accionar. Si tienes una vida llena de fe, en donde día a día aplicas principios y valores, no dudes en que puedan venirte continuamente problemas o situaciones para probar tu fe. 

Efesios 6:16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, conque podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

¿Por qué debemos perseverar?

En este mundo y caminar siempre tendremos aflicciones, situaciones que nos llevan a reflexionar, enfermedades, abandono, dolor y muchas cosas más. A veces cometemos el error de decirles a quienes nos rodean que todo será diferente, cuando realmente debemos prepararlos y llenarlos de fe. 

La vida terrenal es pasajera, pero perseverar te llevará al preciado regalo de la vida eterna. La oportunidad de seguir a Jesús, creer en Dios y andar en el espíritu se vive aquí en la tierra. La perseverancia es parte del proceso, por eso hoy te digo ¡No abandones! Tu recompensa está en los cielos, tu esperanza debe permanecer. 

Fortalécete en la necesidad 

Finalmente, y sin ningún tipo de misterio, debemos buscar siempre fortalecernos en medio de cualquier necesidad. Ciertamente, no todos saben cómo hacerlos o cuando lo intentan hacer dudan en el proceso. No existe magia, o dificultad en ellos. Es más, buscar el rostro de Dios en la intimidad con Él. 

Debes considerar comenzar o retomar tu proceso de oración, aún mayor, hacerlo muy temprano, en donde no haya distracción, ni nada que pueda entorpecer el momento. La oración es comunicarnos con Dios por medio de hermosas palabras, y el agradecimiento es parte de ellos.

Lo segundo es leer la biblia con corazones dispuestos a aprender, no se trata de alcanzar a leer un libro completo por una meta, más bien por detallar y aprender qué quiere Dios decirnos a través de cada capítulos. Te invito a conocer más el carácter de Jesús por medio de los conocidos evangelios, es un modelo perfecto de perseverancia, fe y fortaleza en medio de la dificultad. 

Aplica lo que aprendes diariamente, más allá de ellos no existe más palabras por decir. Ahora bien, ¿Estás listo para luchar? Por supuesto que sí, tienes todas las herramientas de tu lado y al todopoderoso que te respaldara y guiará siempre sin importar lo grande del problema o la necesidad. 

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