1 de Corintios 10:23

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.

Estamos en la época de la generación virtual, el uso desmedido de la tecnología ha hecho que nuestra vida se vea solo contemplada a través de las relaciones virtuales. 

Es trágico ver, por así llamarlo, como hay familias que solo viven interconectados con su dispositivo, pero pierden el enfoque de las relaciones personales. 

Si analizamos un poco todo lo que ha generado las redes sociales, podemos ver como cientos de jóvenes solo se dejan llevar por lo que ven a través de ellas, consumiendo cualquier tipo de contenido que puede llegar a generar un cambio de conducta para mal. 

Estamos en la generación virtual que solo se entretiene con los “likes” que recibe, pero olvida que el afecto debe ser personal, pues un corazón por las redes sociales, “un me gusta”, o cualquier emoji, no puede sustituir los sentimientos entre las personas. 

Cada vez destinamos más las relaciones de nuestro hogar, dejándonos llevar por la tecnología. Vivimos aferrados a lo que podemos hacer a través de un dispositivo móvil, y cuando este no está, podemos perder el enfoque, la visión, y hasta la razón. 

La adicción al móvil, nos ha hecho perder de vista los detalles de la vida, las cosas más sencillas, pero igual las más hermosas. 

Cuando no cuidamos esto en nuestros hogares, cuando no equilibramos el consumo de la tecnología, de los videojuegos, de las redes sociales, las consecuencias pueden ser muy traumáticas.

El futuro para nuestras jóvenes generaciones, que solo se dejan llevar por la tecnología, puede ser desolado. Para ver un ejemplo más real podemos observar las noticias, donde los jóvenes menores de 21 años, pueden tomar un arma y acabar con la vida de personas inocentes. 

Puede que se deba a un problema de salud mental, pero no podemos negar que la falta de atención, y la libertad que le damos a nuestros hijos a que consuman todo lo que desean por internet, esto también los termina perjudicando. 

En este sentido no puedo decirte que la tecnología es mala, solo que cuando no se le da el cuidado equilibrado, esto puede terminar ocasionando mucho daño. 

Debemos entender que antes que hacer uso de la tecnología, más importante será consolidar y edificar una buena relación con nuestros hijos. Permite que tus pequeños pasen menos tiempo escondidos en sus habitaciones viendo tv, y pasen más tiempo compartiendo en familia. 

Desconéctate del móvil cuando estás frente a tus pequeños y escucha sus palabras, compréndelos y ayúdalos en la carrera llamada vida. 

Si no te edifica, no es de Dios 

1 de Corintios 10:23

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.

Como dice la biblia en corintios 10, todo lo puedes hacer, pero no siempre esto te va a edificar. Todo aquello que no nos edifica, todo aquello que no nos fortalece, no nos ayuda a ser mejor, no nos permite avanzar. 

Ten siempre presente que la tecnología puede robarnos los mejores momentos. La tecnología, o el mal uso que le das, puede estar robando la mejor infancia de tus hijos. 

La adicción al móvil, las redes sociales, puede estar frivolizando tu relación con Dios. Puede estar quebrando tu relación matrimonial, porque esto es lo que genera y hace la tecnología sobre nuestras vidas. 

Pero si estás a tiempo, puedes comenzar por aplicar pequeñas reglas en casa. Puedes comenzar por hacer un detox digital y comenzar a buscar la presencia de Dios. Activa el poder de la unidad sobre tu casa, comparte momentos de alegría, realicen oración en familia, y verás como Dios comenzará a trabajar en sus vidas. 

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