“Pedid, y se os dará, buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, halla, y el que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos. ¿Cuánto más vuestros Padre que está en el cielo dará buenas cosas a los que le piden?”.  Mateo 7:7-11

La oración es el medio que Dios utiliza para mostrar su carácter de Padre hacia sus hijos.

Dios tiene tres maneras en las cuales se ha manifestado al ser humano, a lo largo de la historia de la humanidad: 1. Dios Padre y creador de todas las cosas, 2. Jesucristo el redentor quien perdona todos nuestros pecados y nos da la salvación y es nuestro Señor 3. El Espíritu Santo quien es nuestro guía, compañero, ayudador y vive dentro de nuestras vidas.

Estas características se logran apreciar cuando se desarrolla intimidad con él, es decir, cuando la oración se vuelve parte de la vida misma en el hombre, como respirar, comer, caminar o hablar, así debe ser la oración.

La oración.

La oración se basa más en una conversación que en un monólogo. Tu no estas solo cuando oras, porque para que se cree una conversación, hace falta por lo menos dos personas. Así como cuando un hijo habla con su padre, lo mismo ocurre cuando oras, Dios te escucha, te presta atención y también responde.

La oración no tiene límites, no depende de una rutina, de un espacio físico, de una creencia religiosa, nada la puede condicionar, incluso, no se necesita de altos conocimientos para poder orar. Existen personas que dicen: “es que no se orar” y para aprender solo necesitas creer que cuando hablas Dios te oye.

Jesús dijo: “más tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que está en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:6

“Entra en tu aposento y cierra la puerta”. Esto muestra que la oración efectiva primeramente se desarrolla a solas con Dios ya que él no busca exponerte, cuestionarte sino primeramente mostrar su amor a través de su carácter paterno para bendecirte y enderezar lo que esté torcido.

Si existe algo que nos conviene hacer en esta vida es orar, ya que esta práctica de fe desata recompensas. Una vez que determinas entablar una relación con Dios a través de la oración, comienzan a ocurrir cosas en tu vida que no dependen solo de tu esfuerzo sino de la intervención divina por causa de la oración.

Pide, busca y llama. 

La biblia utiliza estos tres verbos para expresar que la oración te lleva a la acción. No es un ejercicio pasivo o escapista, al contrario, es por medio de la oración que tu como hijo puedes provocar los más grandes milagros de parte de Dios. Un hombre llamado John Wesley dijo: “Dios no hace nada si no es en respuesta a una oración.”

La oración prepara las manos de Dios para que recibas, activa los pies de Dios para traer avance, mueve el corazón de Dios para sanarte, por eso el que pide, recibe, y el que busca, halla, y el que llama, se le abrirá.

El apóstol Santiago expresa “Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” Santiago 1:6 

La oración te da firmeza en tu fe y te permite capitalizar aquello que quieres lograr en tu vida. Por eso no hay lugar para la duda para quienes hacen de la oración un ejercicio espontáneo, un hábito natural porque saben que determinará los resultados que se trabajan en lo secreto.

El carácter de Dios

¿Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

Esta pregunta nos permite conocer más a profundidad el carácter de Dios cuando se relaciona con el ser humano. Tanto el hombre como la mujer necesitan a su creador para poder subsistir a lo largo de su vida.

No se puede pasar por alto el deseo de Dios con sus hijos. No tenemos a un Dios tirano, que a pesar de ser Rey, no nos ve como súbditos, que siendo Todopoderoso no nos ve como débiles, al contrario, somos sus hijos y su intención principal es bendecirnos. 

Cuando el hijo pródigo falló y volvió en sí, quien lo estaba esperando en casa con brazos abiertos era un padre. Cuando Jesús iba camino al calvario cargando la cruz por nuestros pecados, un padre desde el cielo lo estaba fortaleciendo. A pesar de tus errores, tus fallas, tienes un Dios no te dará una piedra o una serpiente cuando lo busques en oración. Todo su amor está entero para ti.

“Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos. ¿Cuánto más vuestros Padre que está en el cielo dará buenas cosas a los que le piden?”

El hombre por ser humano, finito y limitado termina fallando, pero Dios por ser eterno nunca falla. 

El texto expresa que quien se encuentra en el cielo y quiere dar buenas cosas a los que le piden, es un Padre. Por eso cuando ores, independientemente del momento o de la necesidad, quien te está escuchando es tu Padre celestial.

Cuando el libro de Jeremías 33:3 expresa “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” te lo está diciendo un Padre amoroso, que anhela lo mejor para ti.

Por eso no hay otro motivo tan importante que nos lleve a estar en oración, sino el de saber que necesitamos el obrar del Padre eterno a nuestro favor y sólo a través de nuestra comunicación con Él podremos lograrlo.

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