Mateo 4:23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 

Jesús enseña en este versículo que Él logró establecer comunicación en sinagogas judías, donde evidentemente habló con aquellos feligreses sobre Dios y la visión que tiene para el mundo. Para demostrar que era completamente cierto, sanó a todo aquel que se mantenía alrededor de las sinagogas y sus adyacencias.  

Mateo 4:24. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó

Es aquí cuando Jesús se hace una figura completamente pública; para ese entonces no solo su nombre se hace escuchar en esos caminos angostos y llenos de arena; si no también se escucha que es el mesías que todos esperaban, y acuden a él para que les otorgue la oportunidad de una vida mejor.

La fe es la fuerza de la nueva vida que nos espera

Romanos 1:17 De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: El justo vivirá por la fe. 

Como sabemos, la fe de Jesús movió no solamente personas a su entorno, sino que logró rejuvenecer la salud de otras personas. Desterró espíritus malignos en personas que ya no eran ellas, pudo hacer que aquellas personas que no tenían visión ni habla pudieran gozar de estos sentidos mediante Dios.

Jesús en su vida notó que tan justo es Dios con la humanidad, como con él. Recordemos que muchas veces miró hacia el cielo buscando respuestas que sencillamente no conseguía, pero tiempo después podía gozar de las respuestas. Y es que siendo único hijo de Dios, de manera tan directa, muy pocas veces lograba tener una interacción física con Dios. Ya que la única manera que él sentía que podía comunicarse era bajo oraciones y que consecutivamente llamaba a los que lo seguían que oraran a Dios.

Dios y Jesús la sanación de nuestros males

Colosenses 2:2 Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, el Padre, y de Cristo

Que maravillosas palabras las que leemos, Dios desea que estemos siempre con amor, ya que gracias a ese amor nos mantendremos en constante aprendizaje y esto causará en nosotros una felicidad a la cual agradecemos a Dios. El conocimiento es amplio y majestuoso, por lo que indica que uno de los caminos para llegar al entendimiento completo es el amor. 

En este versículo logramos leer al final: “A fin de conocer el misterio de Dios Padre y de Cristo”. Y es que aunque algunos le haga ruido la palabra: “Misterios”, no es para nada contradictorio. Ya que ciertamente es un misterio cuánto amor desbordaba Cristo y como lo sigue desbordando Dios por nosotros. 

Cuando empecemos a amar de manera incondicional a las personas, quizá lograremos entender el objetivo de Dios para con nosotros, encaminándonos a ese entendimiento tan difícil en el que la humanidad no ha logrado alcanzar durante millones de años.

Jesús nos ha dado la oportunidad de ser sanados

 1 Pedro 2:24 Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.

Aquel sufrimiento, abuso y desesperación en la que fue Jesús sometido bajo el poder del imperio Romano, no solo fue un acto de bestialidad ante él, sino una demostración en la que los hombres, aun teniendo la salvación al frente, prefieren destruirla por completo. 

Y es que aunque comprendamos qué gracias a esa tortura la que vivió Jesús fue otorgada por los pecados de nuestros antepasados, Jesús jamás evitó ese castigo, ya que él conocía perfectamente lo que significaba su muerte para Dios y que tan importante era su decisión. 

Jesús cargó con el pecado del mundo y dio la oportunidad para que todo el mundo en su momento y sus generaciones de relevo tuviesen la oportunidad de ser sanados con la muerte de él mismo.

Jesús nos indica que podemos sanar con fe

Santiago 5:14-15 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará.

Conocemos que muchas veces la enfermedad hoy en día es atacada con suplementos médicos, terapias y localización de la enfermedad. 

Pero es que la enfermedad espiritual es la peor y la más contagiosa, donde la mejor medicina es Dios y que debe ser tratada por aquellas personas dedicadas a Dios.

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