Salmo 127:3 “Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa”. La biblia nos refleja que los niños son un regalo de Dios como parte de su herencia cuando obedecemos su palabra. Los niños son una gran bendición de Dios para el hogar y es por esto que debemos tener un especial cuidado con ellos.

Y es que Dios siempre ha pensado en familia y generación, al crear al hombre y a la mujer este fue su primer mandato y los bendijo con estas palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla…” Génesis 1:27. El plan siempre estuvo diseñado conforme a la familia y el trabajo que podía derivarse de con ellos.

El Salmo 128:3 dice: Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa” Dios en este pasaje nos muestra como si nos comprometemos y permanecemos en sus caminos de manera fiel, él nos bendice con la llegada de los hijos.

En nuestra sociedad occidental la decisión de tener o no hijos es netamente personal y dependerá, entre otras cosas, del nivel moral y del libre pensamiento de cada persona; pero para la sociedad oriental los hijos son contados también como parte de la riqueza y la prosperidad, es decir, mientras más hijos tenían más afortunado y bendecido es considerado. Deuteronomio 28:4 “Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños”

Pero la realidad es que Dios desea que tengamos hijos, 1 Timoteo 5:14Así que yo aconsejo a estas viudas jóvenes que vuelvan a casarse, que tengan hijos y que cuiden de sus propios hogares” nunca se nos habla de cantidad o momentos adecuados sólo se nos muestra como un propósito y una bendición especial para nuestras vidas. 

Los niños son cuidados por Dios desde el vientre 

Salmo 139:13 “Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre”. Dios tiene un cuidado especial por los niños desde la formación en el vientre materno. Cada parte de su ser es velado por Él y la matriz fue diseñada en completa armonía y funcionamiento para el desarrollo del bebe.

Salmo 71:56 “Así es, estás conmigo desde mi nacimiento; me has cuidado desde el vientre de mi madre” los niños desde muy temprano desarrollan la confianza plena en su creador, saben que Dios los cuida y protege y esta sensación si los padres la refuerzan puede permanecer por el resto de su vida.

Aunque existan complicaciones, Dios toma el control de cada situación. Salmo 22:9-10 “Sin embargo, me sacaste a salvo del vientre de mi madre y, desde que ella me amamantaba, me hiciste confiar en ti. Me arrojaron en tus brazos al nacer; desde mi nacimiento, tú has sido mi Dios.”  

Jesús nos da instrucciones para cuidar de los niños

Como dije anteriormente, los niños tienen un sentido innato para buscar a Dios. Un día llevaron a unos niños ante Jesús para que orara por ellos, pero los discípulos les impedían pasar, pero Él dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos” Mateo 19:14. Como adultos debemos estimular y fortalecer este deseo de Dios.

En otra oportunidad Jesús hablaba con sus discípulos y les dijo esto: Mateo 18:6 “pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar” Los niños son tan valiosos para Dios que Él ordena protegerlos.

Básicamente, lo que Jesús nos muestra en estos versos es que debemos tener un especial cuidado de los niños y debemos motivarlos para que logren establecer una relación independiente con Él a temprana edad, esto lo vemos reflejado también en Deuteronomio 6:6-7 “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

Los más jóvenes pueden servir a Dios de manera genuina

Muchos de nosotros a veces pensamos que los niños son capaces de hacer algunas cosas, y resulta que la mayoría de las veces ellos nos dan lecciones de vida en cuanto a fe, servicio y humildad. Las escrituras nos hablan, por ejemplo, de un profeta que servía a Dios desde niño en el templo 1 Samuel 2:11 “Después Elcana regresó a su casa en Ramá sin Samuel, y el niño servía al Señor como ayudante del sacerdote Elí”. Este niño era el profeta Samuel.

Cuando la madre de Moisés se vio forzada a dejarlo de bebe dentro de una cesta en el río Nilo, su hermana lo cuidó desde lejos Éxodo 2:4 “La hermana del bebé se mantuvo a cierta distancia para ver qué le pasaría al niño”. Luego canalizó todo para que su madre pudiera amamantarlo. V.5: “Entonces la hermana del bebé se acercó a la princesa. Y le dijo: ¿Quiere que vaya a buscar a una mujer hebrea para que le amamante al bebé?, ¡Sí, consigue a una! Contestó la princesa.” 

Un joven ayudó al Apóstol Pablo en una oportunidad porque querían matarlo, “Pero el sobrino de Pablo—el hijo de su hermana—se enteró del plan y fue a la fortaleza y se lo contó a Pablo. Pablo mandó llamar a uno de los oficiales romanos y le dijo: «Lleva a este joven al comandante; tiene algo importante que decirle”. Hechos 23:16 

Hoy pueden ser niños, mañana no sabemos qué planes pueda tener Dios con ellos; pero es nuestra responsabilidad cuidar este maravilloso regalo, educarlos y enseñarles a amar a Dios por sobre todas las cosas y a tener un corazón dispuesto y determinado para amar y servir a su prójimo sin mirar condiciones y sin escatimar. 

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