Salmo 63:1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas

Marcos 1:35 A la mañana siguiente, antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar. (NVI)

Podemos buscar el rostro de Dios en cualquier parte del día, incluso podemos pasar el día invocando su nombre y haciendo referencia a su presencia. Pero creo que hay un maravilloso beneficio, cuando buscamos exaltar su nombre muy de mañana.

En muchos pasajes de la biblia vemos como hombres y mujeres, buscaban el rostro de Dios muy de mañana, incluso el ministerio de Jesús, en el evangelio podemos ver que Jesús, muy de mañana salía a orar. 

Y es que mientras más tempranos invocamos al padre, mientras más tempranos nos deleitamos en su presencia, mejor será nuestra comunión íntima con el eterno. 

Realmente no hay nada místico en esto, podemos buscar a Dios en cualquier momento del día, pero las primeras horas podemos tener una relación íntima con el padre, sin ningún obstáculo. 

La oración de madrugada puede despertar nuestro espíritu aguerrido, puede despertar la pasión de estar a solas con Dios y buscarle en todo momento. 

De madrugada serás libre de las tentaciones de las distracciones que hacen que te alejes de Dios, y pierdas el tiempo que has decidido sembrar en tu devocional. 

Entrega tu día a Dios 

Si en verdad eres un amante de Dios, es importante que entregues tu día al padre. Dios siempre tiene planes para nuestras vidas, y en ciertos momentos es importante acercarse a su presencia para conocer lo que él quiere para nuestras vidas.

Si comienzas tu vida en fe, si haces lo que Dios te ha mandado. Si buscas, oras  y entregas tu día a Dios, entonces vivirás más confiado. 

No es lo mismo empezar el día orando, buscando el favor de Dios, que levantar tarde, hacer todos los quehaceres rutinarios, y olvidarnos del hermoso valor de estar sumergido en la presencia de Dios. 

No lo dejes para después, toma un espacio antes de comenzar el día y entrega tu vida a Dios. Verás como nuestra percepción cambia, y como nos dejaremos guiar por la presencia del eterno en todas las áreas de nuestras vidas.

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