Todo lo que somos y lo que tenemos se lo debemos a Dios, pues Él en su infinita misericordia nos da diariamente todo lo que necesitamos para vivir. Por lo tanto, en su palabra se nos enseña que diezmar es una forma de honrarle, agradecerle y darle reconocimiento por todo lo que nos ha otorgado.

¿Qué es diezmar?

Si bien diezmar es un término que suena como muy antiguo, lo cierto es que se trata de un mandato bíblico que nos ofrece la oportunidad de ser bendecidos financieramente por nuestro Dios. En este mandato, Dios nos pide ceder el 10% de nuestros ingresos como una muestra de honra hacia Él. Es decir, es una forma como Dios prueba nuestra fidelidad hacia él.

Historia del diezmo

La primera persona que la Biblia registra que diezmó fue Abraham, quien, en el Nuevo Testamento, es también denominado como el padre de los creyentes. En su historia, notamos que tras regresar de una batalla, otorga a Melquisedec, rey de Salem, el diez por ciento del botín que había traído de la batalla.

Melquisedec es una tipología de Jesús y Abraham entendiendo esto le proporcionó el diezmo de todo lo que había obtenido en la batalla. De esta manera, también dio ejemplo como padre de la fe. Este pasaje lo puedes leer en Génesis 14: 18-20.

Detalles interesantes en la historia de Abraham

Lo primero que podemos notar, es que Abraham diezmó pese a la inestabilidad y los problemas que tenía. Este era un momento en que las ciudades o estado enfrentaban un gran conflicto y lamentablemente, Lot y Abraham se vieron involucrados cuando el segundo tuvo que ir a rescatar al primero mencionado. Pero, a pesar de esa situación, no dejó de diezmar.

Lo segundo que notamos es que Abraham dio su diezmo a un Sumo Sacerdote y en Hebreos 7:1-17 se explica un poco más sobre él y su ministerio. Pero, se trataba de un verdadero siervo de Dios y con ambos hechos, marcó un precedente para nosotros.

Ordenado y practicado

Más adelante vemos que hubo otro patriarca que también dio sus diezmos y se trata de Jacob en Génesis 28: 22. Posterior a ello, el pueblo de Israel le ordenó a su pueblo que dieran sus diezmos en Levítico 27: 30 y Números 18: 21. Con este sistema es que fue posible la administración de la nación, en cuanto a sus asuntos legales y al sacerdocio.

Más adelante, al final del Antiguo Testamento, el profeta Malaquías le da un escarmiento al pueblo de Israel por parte de Dios. En Malaquías 3: 8-10 Se les reprende debido a que Dios les considera como ladrones al no haber cumplido con el mandamiento de aportar sus diezmos. Además, les exhorta a que den sus diezmos al alfolí y a cambio, Dios les bendeciría.

¿Robar a Dios?

Si bien, estas son palabras fuertes, nos resaltan el hecho de que el diezmo es algo que le pertenece a Dios. Esto es porque es Dios quien nos da las fuerzas, la inteligencia, e incluso la vida misma para producir ingresos. Por lo tanto, al ser un mandato Divino el diezmo, considera no solo desobediencia, sino un robo arbitrario no dar los diezmos.

Con el pasaje de Malaquías 3:10 también notamos que hay bendición de parte de Dios el aportar fielmente nuestros diezmos. La razón de ello es porque involucramos a Dios en nuestros asuntos financieros y al convertirse en nuestro socio, bendice y asegura nuestra estabilidad económica. De hecho, el diezmar fielmente es considerado como un principio bíblico básico para prosperar financieramente.

El diezmo en el Nuevo Testamento

En Mateo 23:23 Jesús resaltó la importancia del diezmo cuando les reclamó a los fariseos cumplir parcialmente la ley. Esto es debido a que consideraba que era igual de importante cumplir con todo lo establecido en la ley.

Por otra parte, el apóstol Pablo en 1 Corintios 9: 13-14 explicaba las necesidades que tenía el ministerio y que con el diezmo se podrían solventar. Con este aporte se proveen de los fondos necesarios para el sostenimiento de las necesidades básicas del templo y de los ministros, con los cuales pueden continuar con la labor de la expansión del Reino de Dios.

Para concluir, ¿Qué es el diezmo? Considéralo como la excusa de Dios para bendecirte y prosperar tu vida, pero también, es su forma de probar tu fidelidad. Además, en Malaquías 3:10 te invita a poner a prueba a Dios y su palabra y aportar tus diezmos para que compruebes si es verdad que Dios te bendice por obedecer a su mandato.

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