Proverbios 17: 22El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu quebrantado consume las fuerzas. 

Indudablemente, todos en algún momento somos abordados por la tristeza. Pasamos eventos, o situaciones que nos llevan a este estado emocional. Es donde el alma se apodera de nuestro ser y nuestro corazón se aflige. 

Las situaciones pueden ser las más difíciles de asimilar, o cosas medianamente “tontas”, que se pueden resolver. Lo cierto es que cuando no edificamos nuestra vida en la fe, o en Cristo, estas situaciones nos pueden llevar a vivir en un dolor, o tristeza eterna. 

Entonces, seguramente el semblante cambia, las acciones cambian, incluso, puedes recibir hasta grandes noticias, pero la tristeza que se ha añadido en tu corazón no te permite ver lo bueno de Dios, sino que más bien permaneces sucumbido por la tristeza de tu corazón. 

La tristeza siempre llegará, de eso no hay duda, incluso el mismo Señor Jesús en el Getsemaní puede haberse sentido triste y angustiado, o hasta solo, pues mientras le pidió a los discípulos que oraran por él, los encontró durmiendo. 

Así como José pudo sentir dolor cuando sus hermanos lo traicionaron, o Martha y María cuando su hermano murió. O el mismo Moisés, cuando el pueblo no seguía los estatutos de Dios. O David, siendo traicionado por su hijo Absalón. 

Ante todo esto, debemos saber que los momentos difíciles llegarán para todos, los momentos más duro vendrán, pero la clave está en no dejarse embaucar por ese espíritu de las tinieblas que te hace vivir herido, con dolores del pasado, los cuales piensas que nunca los va a superar. 

Hay un momento para orar, para pedirle a Dios que saque de ti toda tristeza. Hay un momento en el que debes tomar la actitud de discípulo, y hacer que el Padre saque de ti toda amargura, toda tristeza, es tiempo de soltar esas capas que te llenan de dolor, o que hacen que tu semblante desfallezca. 

Dios esta contigo 

Deuteronomio 31: 8 No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará».

Sé que muchas veces habrás escuchado que Dios está contigo, pero  esto es más que un versículo bonito, esta es una palabra de Dios que va directamente al espíritu, que debes atesorar en tu corazón. Porque realmente Dios está con nosotros, él nunca nos abandona. 

Por algo la biblia dice “no te desalientes”, porque si hay algo para nosotros los seres humanos, es desalentarnos, desanimarnos, como quien dice, “tirar la toalla”, frente a las dificultades. 

Si tenemos a Jesús, lo tenemos todo 

Leyendo la biblia me encontré con esta hermosa palabra, en 2 de Corintios 6:  10 Hay dolor en nuestro corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo.

La biblia nunca dice que como cristianos o personas creyentes en Dios, nunca tendremos problemas, al contrario, muchos héroes o personas de fe, vivieron sus procesos. 

Lo que sí hace hincapié en la biblia es que cuando nos aferramos a Dios, podremos entender que es la verdadera felicidad, que es vivir en el gozo del señor, que aun no teniendo nada, solo Jesús basta. 

No podemos pasar la vida embestidos con trajes que no son propios de nosotros. No podemos pensar que fue la vida que nos tocó y punto, al contrario, hay un momento en que te sacudes todo eso y entiendes que el Señor lo es todo para ti. 

Cambia la actitud, deja de llorar, sécate las lágrimas, observa la luz que está dentro de ti, levántate, arréglate, no permitas que el dolor se apodere de ti. Vive de nuevo, desempolva tus planes y tus sueños, no dejes que la tristeza te detenga, Dios va contigo. 

Ora al señor, aplica la fe, intercede por tu vida, ama a toda costa, y no dejes que nada te detenga. Nunca será tarde para empezar de nuevo y buscar en comunión el rostro del Señor.

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