Cada vez que recibo una mala noticia en mi vida siempre digo lo mismo, tengo dos opciones, “preocuparme”, u “ocuparme”, por supuesto que siempre opto por la segunda, pues entendí que no siempre es el final y que hay procesos donde solo debo aplicar la fe, y ser muy diligente. 

Perezosos en la fe no son solo aquellos que quedan de manos cruzadas y no cumplen su misión visión, perezosos en la fe también son aquellos que no tienen intimidad con Dios y no buscan al padre, para conocer los tesoros que él tiene para sus vidas. 

Proverbios 13: 4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.

Hay algo que debes grabar en tu corazón, por más que lo creas las cosas no vienen por arte de magia, debemos muchas veces esforzarnos en las tareas diarias, en la fe, y en todo los recursos que Dios nos ha puesto sobre el camino. 

Si en verdad queremos caminar en nuevas dimensiones en nuestro llamado, nuestro negocio, empresa, o profesión, debemos ser personas diligentes. 

¿Cómo es tu siembra de hoy?

2 de Corintios 9: 6 Recuerden esto: el que siembra poco, cosecha poco, pero el que siembra mucho, cosecha mucho.

Todo lo que estamos sembrando el día de hoy, es lo que cosecharemos en los días siguientes. Es decir, si hoy estoy siendo una persona perezosa, en mi vida profesional, económica y personal, entonces cosecharé lo mismo. 

Todos debemos encapsular en nuestra mente palabras como “progreso, aprovechamiento, sueños, metas, excelencia”, y debemos grabarlas en nuestro corazón, todo esto será posible cuando caminamos siendo personas diligentes. 

La diligencia va orientada a todas las áreas de nuestras vidas. Si hoy en día eres diligente en tu matrimonio y tu familia, inviertes tiempo de calidad, y corriges lo deficiente, entonces tendrás un hogar estable el día de mañana. 

Como lo leímos en corintios 9, entonces la diligencia también está asociada en el tiempo que invertimos para cosechar. 

Como cristianos no podemos perder de vista que el esfuerzo y el trabajo es algo indispensable, por lo que no podemos dejarlo a un lado. 

Si tienes sueños, planes y anhelos, debes entender que esto no caerá como por suerte, esto debe sembrarse en un principio de forma diligente. Por ejemplo, un matrimonio estable no es un premio, es un proceso de madurez el cual llega cuando logramos avanzar en muchas otras cosas. 

No podemos pensar en la vida que las cosas llegaran solas, hace mucha falta tiempo de inversión, de proyección, de mucho esfuerzo. Si queremos ser grandes debemos comenzar por ser diligentes en nosotros mismos. 

¡Toma tiempo para sembrar en ti!

Enfócate en tu crecimiento espiritual y emocional. Toma tiempo de siembra para tu vida, busca del señor, ora, conéctate con la fuente de vida, aparta un momento para edificarte en la fe, y así también estarás siendo una persona diligente en su llamado. 

Ten siempre en cuenta algo, nada llegará de la noche a la mañana, todo necesita un tiempo de siembra, crecimiento, y sobre todo ¡diligencia! En la tarea encomendada. 

Proverbios 12: 11 “El que trabaja su tierra tendrá suficiente alimento, pero el tonto desperdicia el tiempo” 

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