Filipenses 4: 6,7 No se preocupen por nada, más bien pídale al señor lo que necesiten y agradécele siempre. La paz de Dios hará guardia sobre todos sus pensamientos porque ustedes pertenecen a Jesucristo. Su paz lo puede hacer mucho mejor que nuestra mente humana.

En nuestro día a día tenemos aspiraciones, tenemos metas que nos trazamos para lograr los objetivos que siempre hemos anhelado; bajo estas circunstancias tendemos a cometer el error de apresurarnos, incluso, de desesperarnos si de algún modo llegamos a la meta sin haber alcanzado dicho objetivo. 

Es en ese preciso momento en que Dios nos habla a través de filipenses 4:6,7 donde nos enseña como creyentes, cómo debemos de actuar referente a estas circunstancias.

Un fiel seguidor debe tomar las cosas con calma, con fe y con madurez. Trazando la línea que ha de seguir principalmente orientado bajo la confianza en Dios; esa es la verdadera clave para poder dejar la ansiedad de la que a veces somos víctimas en nuestro andar diario.

Mateo 11:28 Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar.  

¿Cuántas veces nuestros planes se frustran de una manera u otra?

Más de una vez, esta situación, nos ha llevado a caer en un estado de desesperación, robándonos la tranquilidad que podamos tener. Pero, si aprendemos en nuestro andar diario a dejar todas nuestras metas, aspiraciones y sueños en las manos de Dios, podemos estar seguros de que todo se nos dará de la manera correcta.

Dios siempre querrá lo mejor para nosotros, nos dará la tranquilidad necesaria para poder llevar con tranquilidad los proyectos que nos tracemos cada día. 

Colosenses 3:15 Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.

No siempre las cosas que deseamos son buenas para nosotros, o al menos en el momento que la deseamos. Tenemos que ser parte de un proceso de madurez y entendimiento para poder lidiar con las cosas que queremos.

Muchas veces, como creyentes cometemos el error de sentir que Dios no nos responde, porque no vemos tantos resultados positivos en lo que deseamos. 

Puede existir inmadurez de nuestra parte para lidiar con ello, y esto en algún momento de nuestra vida puede sacarnos del propósito que Dios quiera para nosotros. Esta puede ser la razón por la cual no se nos da en el momento que lo anhelamos.

Por otra parte, puede ser que Dios tenga algo mejor preparado para ti, nuestra manera de pensar es una, pero la de Dios es más grande. Él siempre va a querer lo mejor para nosotros, es por esto que bajo ninguna circunstancia debemos cuestionar la manera en cómo nos responde.

En la parte final del versículo de colosenses nos recuerda, “Y den gracias a Dios siempre”; cuando damos gran importancia a esas palabras, podremos entender cada enseñanza que se nos da acerca de cómo lidiar contra la ansiedad. 

Debemos aprender a tener fe, y saber que todo lo que hagamos estará guiado y en manos de Dios. 

Pertenecemos a Él

Salmos 42: ¿Por qué te abates oh alma mía y te turbas dentro de mí? Espera en Dios porque aún he de alabarle por  la salvación de su presencia.

Todos nosotros somos parte de algo más grande, algo que va más allá de lo material, de lo físico y de todo lo que nos rodea. Dios nos salvó, nos entregó algo más grande de lo que se pueda encontrar en este mundo.

Es por esta razón que nuestra mente y nuestro corazón tiene que andar de una manera espiritual siempre. Podemos estar seguros de que en cierto punto existen cosas más importantes que nuestros propios deseos y nuestra propia manera de pensar. 

¿Por qué nos preocupamos por tantas cosas materiales? 

No se trata de que no sean importantes, porque si lo son. Pero, cuando le damos una prioridad muy alta, tendemos a dejar de lado los consejos que nos da Dios para poder llevar una vida en él. Nadie más que Él sabe lo que necesitamos y de una forma u otra cubrirá ese espacio.

Como hombres y mujeres que amamos a Dios debemos dar prioridad a sus cosas, porque solo de esa manera logramos entender y sobrellevar la ansiedad que se genera en el andar diario de la vida.

La fe y la confianza es algo que se practica con mucha constancia, el orar nos fortalece para enfrentar el día a día, para entender con madurez como debemos actuar en cada situación que se nos presente. 

Ahora bien, las cosas materiales llegan en su tiempo perfecto. Mientras más dediques tu vida a buscar a Dios en la intimidad, Él sabrá con certeza el momento para recompensarte por tu buena labor. 

Mateo 6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; No valéis nosotros mucho más que ellas. 

Siempre estaremos expuestos a situaciones que pondrán a prueba nuestra manera de pensar y de lidiar con lo que nos rodea. Es por eso que aprender a poner nuestra confianza en Dios es un proceso que se practica diariamente. 

Que nuestros pensamientos y planes tengan la tranquilidad que queremos, dependerá de cómo actuemos frente a las enseñanzas que Dios nos da, y de cómo las aplicamos a nuestra vida.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS