Génesis 1:1 “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra” aunque a muchos les cueste admitir esta verdad, es la realidad. Durante siglos, la sociedad científica ha tratado de desvirtuar y ridiculizar el hecho de que el mundo y todo lo que en él habita es producto de la creación de Dios. Innumerables discusiones y defensas han surgido durante años alrededor de este tema.

Muchos más atrevidos niegan hasta la existencia de Dios, “Solo los necios dicen en su corazón: «No hay Dios». Ellos son corruptos y sus acciones son malas; ¡no hay ni uno solo que haga lo bueno!” Salmos 14:1. Para afirmar que es imposible que Dios originara al mundo, ya él mismo no existe.

Dios es la explicación de la realidad y la fuente de todo lo que existe. Por lo tanto, en Dios y en su revelación, la Biblia, encontramos las respuestas a las más grandes preguntas de la vida y un testimonio claro de la grandeza de Dios. Y en el libro de Génesis, encontramos una verdad absoluta y es que Dios es creador del universo.

La palabra génesis significa comienzos. El primer libro de la Biblia apropiadamente lleva este nombre. Génesis 1:1 es quizá el versículo más importante de la Biblia en que se sostiene toda la narrativa bíblica “en el principio creó Dios, los cielos y la tierra”. Vivimos en el mundo creado por Dios y toda la creación refleja la majestad del creador. 

La creación evidencia la existencia de Dios

La Biblia es clara en declarar que nuestro Dios es el creador del mundo en el que vivimos y de todo el universo. Este pasaje nos muestra la grandeza de Dios manifestada a través de su creación. Salmos 19:1 “Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos”. 

Romanos 1:20 “Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios” La ciencia y la naturaleza no se oponen a Dios porque él creó el universo y lo bendijo con su bondad.

La complejidad del universo, del orden científico y de la vida misma indican algo deliberado, un plan que desafía la mera casualidad. Todas las cosas indican que hay un Dios, sí, aun la tierra y todo cuanto hay sobre ella, aun su movimiento, también todos los planetas que se mueven en su orden regular testifican que hay un Creador Supremo.

El universo no es consecuencia de una evolución accidental

Nehemías 9:6 “Solo tú eres el Señor. Tú hiciste el firmamento, los cielos y todas las estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran.” Todas las cosas encuentran su origen en Dios, la perfección y la armonía que existe en el espacio exterior solo es obra de Dios.

El hombre también es creación de Divina, Isaías 45:12 “Yo soy el que hizo la tierra y cree a la gente para que viviera en ella. Con mis manos extendí los cielos; todas las estrellas están a mis órdenes.” Si el hombre es producto de la evolución, ¿por qué no ha seguido evolucionando en otras cosas? Porque no existe tal cosa.

Juan 1:1-3 “Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.” Sin Dios nada de lo creado podría existir, el orden perfecto de todas las cosas en el universo, están sujetas a su voluntad y su sistema funciona sin colapsar solo por su misericordia. Nada pasa por casualidad, todos están diseñados estratégicamente por Dios.

Toda creación le pertenece a Dios

Toda obra por ley natural le parece a su creador, un cuadro a su pintor, una canción a su compositor, todo poema a su escritor. De la misma manera, toda la creación en general le pertenece a Dios “Job 41:11 “¿Quién me ha dado algo para que tenga que pagarlo? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.” 

El hombre también es propiedad del Padre, Salmos 24:1 “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen.” Todo nuestro espíritu, alma y cuerpo le pertenecen, él nos formó de la nada, nos dio aliento y lo sustenta y tiene cuidado de nosotros hasta el final de nuestros días.

“Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.” Romanos 11:36 Todos venimos del Padre y la naturaleza le glorifica siempre, nosotros como sus hijos y creación más especial, también debemos glorificarlo con nuestra adoración y darle gracias por su obra en nosotros. 

Existen dos argumentos filosóficos que tradicionalmente se han usado para argumentar la existencia de Dios, los cuales tienen como base el maravilloso universo en que vivimos. El primero es el argumento cosmológico en donde se parte del orden asombroso de este mundo: Algo existe; ese algo no puede provenir de la nada; algo (o alguien) tiene que haberlo causado

Obviamente, ¡Dios es el origen y la causa de toda la creación! El diseño, el orden y la complejidad del universo señalan a un ser inteligente y todopoderoso como creador; todo orden y diseño implican un buen diseñador, todo lo que nos rodea es un espléndido diseño; por lo tanto, tiene que existir un diseñador y no es más que nuestro celestial.

Las ocupaciones hacen que nos detengamos para apreciar lo bueno de este mundo. Te invito a detenerte un momento y ver las huellas de la majestad de Dios a tu alrededor. La grandeza de su creación nos llama a servirle y alabarle con todo nuestro ser. Dios está presente en todo momento. Solamente tienes que abrir tus ojos para maravillarte ante el asombroso diseño del Dios bueno que reina, sobre todo.

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