“Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.” Rut 2:3.

Normalmente, al leer este pasaje, se pasa por alto una expresión muy particular que usa el escritor del libro para explicar el arribo de Rut al campo de Booz, el pariente redentor de Noemí. Cuando leemos “aconteció”, en hebreo es la palabra micré que significa “algo con lo que se ha encontrado por accidente o fortuna”. En otras palabras, “qué casualidad”, “justo fue a dar ahí”, “producto del azar”…

De tantos campos que había en Judá, Rut fue a espigar “justamente” al de Booz. ¿Qué pensarían los incrédulos? “No, Rut lo sabía”. “Averiguó antes”. “Hizo una planificación perfecta”. Lo cierto es que ella no sabía quién era Booz, qué relación tenía con Noemí, y tampoco había recibido una palabra profética que le permitiera saber lo que le esperaba más adelante.

Si has leído otras historias bíblicas sabrás que Dios está detrás de los micrés humanos. Lo que parece casualidad, revela que Él está trabajando en silencio, conectando personas y lugares, llevando a cabo sus planes maravillosos. Lo han sabido Abraham, José, Ester, Mardoqueo, Pablo y tantos creyentes que diariamente experimentan la guía continua del Señor.

¿Qué hay de ti? ¿Has visto la intervención de Dios en tu vida? ¿Lo has atribuido a la casualidad o a su providencia? Mira dónde estás, leyendo un devocional que quizás hace un tiempo atrás ni siquiera sabías de este sitio web. ¿Crees que lo encontraste por casualidad? ¿O Dios te está atrayendo hacia Él para que lo busques con mayor interés? ¿No será que tiene un plan con propósitos que solo se ajustan a ti?

Cuando comenzamos a reconocer en nuestra vida la providencia de Dios, estamos más atentos a la voz del Espíritu Santo diciéndonos: “Eres un hijo amado de Dios y por eso Él te está buscando”. “No temas por tu futuro, ya ves cómo Dios se encarga de todo”. “No confíes en tu propia sabiduría y experiencia, descansa en la sabiduría y poder de Dios porque siempre sabe lo que hace”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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