“Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.” Isaías 12:5.

¿Cómo describimos las obras de Dios? ¿Son para nosotros acciones naturales o eventos que manifiestan su poder, su gloria y su presencia en medio nuestro? Recuerda la última oración que Dios te contestó, ¿le atribuiste el poder y la gloria que Él se merece?

El profeta Isaías, cuyos encuentros con Dios lo movilizaron a cantarle alabanzas y a exaltar su nombre, nos anima a entonar canciones a Dios porque solo Él hace “cosas magníficas”.

La palabra “magnífica” en hebreo es gueut y significa “ser majestuoso, engrandecer, alzar, triunfar”. Da la idea de hacer obras con braveza, que manifiestan majestad, grandeza y gloria. ¡Sí, son expresiones de alabanza a nuestro Dios por sus obras grandiosas!

Sus obras son incomparables. Nadie ni nada puede hacer lo que Él hace. Empecemos por el perfecto plan de salvación. Dios nos amó, nos buscó, mandó a su Hijo a morir en la cruz para pagar por nuestros pecados, nos perdonó y nos adoptó como sus hijos por la eternidad. ¿Te suena a poco? ¿Existe algún otro dios, creencia o religión que haya hecho algo parecido? Solo Jesucristo es el Salvador.

Sus obras a nuestro favor son constantes. No hay un solo día en que Dios se tome un recreo y nos deje a merced de nuestras circunstancias. Más allá de lo que sintamos, nunca nos deja, su presencia nos acompaña y obra según su providencia. Un día en el cielo nos enteraremos de todo lo que ha hecho de manera invisible a nuestro favor.

Sus obras son elocuentes. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” (Salmo 19:1). Pero no solo la creación, también lo que hace diariamente en nuestras vidas: “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” (Salmo 139:14).

Hoy es día de proclamar la grandeza de Dios. Tienes muchas razones para hacerlo. Has experimentado su amor, poder y gracia. Solo queda responder a la pregunta del Salmo 106:2: “¿Quién puede describir lo grande que es el Señor? ¿O alabar a Dios de la manera que él merece?”

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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