“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. 1 Pedro 1:18-19

Tú eres muy valioso. Fuiste comprado con la “sangre preciosa de Cristo”. ¿Sabes el alto costo de esa sangre?

El mundo no entiende, no conoce, no sabe de “negocios eternos”. Pueden ponerle precio a un automóvil, a una casa, a una joya, pero no pueden valorar el alma de una persona. Solo Dios puede hacerlo. Él consideró que tu vida era tan valiosa que no tuvo reparos en enviar a su Hijo Unigénito a pagar por nuestros pecados en la cruz (Juan 3:16).

Jesús no vino al mundo para salvar un territorio, el arrecife de coral, una empresa multinacional o a los osos polares. Todo eso tiene su valor, pero no se comparan con una vida humana. Es increíble que celebrities e influencers hagan campañas para salvar a los pulpos mientras día a día mueren miles de niños por abortos despiadados. Este mundo no sabe apreciar el valor de la vida porque nunca han tenido un encuentro real con la Vida (Juan 14:6).

Tú eres diferente. Desde que recibiste a Jesucristo como tu Salvador y Señor, eres un hijo de Dios (Juan 1:12). Millones de ángeles en el cielo celebraron ese día. Tú has sido y eres el motivo de las fiestas eternas en los cielos (Lucas 15:7).

Valora cada día lo que Cristo ha hecho, hace y hará en ti. No permitas que nadie dude del valor que Dios te ha dado. Como leemos en Tito 2:5: “Que nadie te menosprecie”.

El enemigo querrá menoscabar tu valor, pero no creas ninguna de sus mentiras. Escucha lo que Dios dice de ti en Isaías 43:4: “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” ¡Eres un hijo amado del Padre Eterno!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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