“Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.” Daniel 1:15, 19, 20.

¡Quién no quisiera alimentarse todos los días de la comida de un rey! Imagina a los mejores chefs del mundo cocinando sus mejores recetas y con los mejores productos traídos de todas partes del mundo. Quién se negaría a disfrutar de desayunos, almuerzos y cenas de este tipo. Bueno… Daniel, Ananías, Misael y Azarías se negaron.

Estos cuatro jóvenes hebreos sabían que todo ese lujo estaba sustentado en algo que Dios había prohibido a sus hijos: todo estaba consagrado y ofrecido a los ídolos babilónicos. Eso era suficiente para estos cuatro amigos. Si Dios no está en este asunto, mejor ni nos metemos.

Aunque no era fácil desafiar al rey y su sistema de gobierno, ellos confiaron en el Rey que rige el universo. Así que Daniel decidió ir a hablar con el encargado de cuidar de él y de sus amigos, y le pidió que por diez días los pusiera a prueba alimentándolos solo con legumbres y agua. ¿Solo frijolitos? ¿Ni una alita de pollo babilónica? Pues no, comieron solo cosas que no estaban sacrificadas a los ídolos y eso fue suficiente. Al cabo de diez días, ¡fueron hallados diez veces mejores que todos los jóvenes del imperio! ¡Qué tremendo el respaldo de Dios a los que le obedecen!

Nosotros también vamos a ser probados. Hay muchos placeres con los que podemos ser tentados diariamente. El sistema nos empuja a la vanidad, la ostentación, el disfrute descontrolado, y sabemos que en nada de esto está Dios. Sin embargo, algunos prefieren vivir como “reyes” aunque tengan que hacer concesiones a su moralidad, integridad y hasta en su relación con el Señor.

El principio de Daniel fue sencillo y firme: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía” (v. 8). La palabra “contaminarse” en el original significa “ensuciarse, profanar, deshonrar, hacerse inmundo, manchar”. Este joven no quiso que el pecado manchara su vida espiritual y Dios lo respaldó. Si lees todo el libro de Daniel verás que el Señor fue fiel con él hasta su ancianidad.

Mantente firme en tus convicciones. Que no te seduzcan los cantos de sirenas, el placer fuera de la voluntad de Dios. Los que permanecen fieles al Señor y obedientes a su Palabra vivirán por una eternidad como reyes y sacerdotes. Y créeme, ¡nada puede compararse con esto!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Libro de devocionales «Reposo para el alma»
Adquiérelo en Amazon

💔Hay días donde el cansancio no es físico… es emocional

Aligerar el Alma es un libro para mujeres diseñado para ayudarte a descansar en Dios, aliviar el estrés y la ansiedad, y soltar la carga emocional que vienes llevando.

🌿Un viaje de 12 semanas para volver a respirar con paz, esperanza y propósito.

✨Disponible en Amazon➡️https://www.amazon.com/dp/B0GY4JZMG2