Marcos 4: 7 Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron, de modo que no dio fruto.

Me gusta mucho la parábola del Sembrador, de la que nos habla Jesús en Mateo, Marcos y Lucas. Pero un énfasis especial, que creo que es el que más nos perturba hoy en día es este, cuando la semilla cae entre espinos, que al crecer, se ahoga y no puede dar frutos. 

Dice la biblia que una de esas semillas cayó entre espinos, y cuando hablamos que esta palabra o esta semilla se ahoga, es cuando se pierde entre las preocupaciones y las cosas vanas del día a día. 

Hoy en día es muy fácil ahogar nuestra vida entre espinos, pues estamos cada vez más propensos a dejarnos llevar por el afán y la ansiedad que domina nuestras vidas. Pero con esta enseñanza podremos ver que no alcanzaremos en llevar frutos si nuestra vida (que sería la semilla), vive siempre ahogada entre espinos. 

Hay un paréntesis que debes hacer en tu día a día y pensar: ¿Qué es lo que te preocupa?, puede que lo que te esté robando la semilla de la palabra sean aflicciones económicas, una enfermedad o una crisis matrimonial, y está bien, no te hablo de subestimar esas cosas. 

Solo te hablo de no dejar que tu vida se ahogue en cosas tan terrenales que pueden acabar perturbando tu día, tu esencia y tu propio ser. 

Muchas personas subestiman estas cosas, piensan que el preocuparse es parte de su forma de ser, pero realmente están dominados por un mundo en el que nunca podrán experimentar la paz, pues las preocupaciones vanas de la vida ya se las ha robado. 

Una vida de esterilidad 

En la versión Palabra de Dios para Todos, la biblia dice en Mateo 13:22 “22 ¿Qué significa la semilla que cae entre los espinos? Es como aquellos que oyen el mensaje, pero dejan que las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas ahoguen el mensaje y se vuelven estériles”.

Cuando nuestra vida se deja dominar por la queja, la ansiedad, el afán, las preocupaciones de la vida, la codicia, o el querer hacer y hacer más, nos volvemos personas estériles completamente. 

Y hablo una esterilidad que nace del espíritu, de dejar de creer que Dios pueda actuar y empezar a caminar solo basados en nuestras creencias, lógica o raciocinio. Y esto aleja todo el poder transformador del Espíritu Santo sobre nuestras vidas. 

Sé que para algunas personas puede parecer difícil, pero nunca llegaremos a experimentar una paz verdadera, sino reconocemos que las preocupaciones no están atormentando, y si no soltamos nuestras cargas a la presencia de Dios. 

No es sano vivir cada día de nuestras vidas con un corazón turbado; hay un momento en el que debes reconocer que existirán cosas que no puedes humanamente controlar, y desde allí deberás empezar a soltar todas cargas que nacen de un corazón atribulado. 

Reflexión final: ¡Aprende a alimentar tu alma!

Muchas veces nos ahogamos entre espino porque no sabemos alimentar nuestra alma. Cada mañana, al despertar, toma un espacio para presentarte delante de Dios, y pide que sea él tomando el dominio de tu vida, para que puedas experimentar una paz que sobrepasa todo entendimiento. 

Salmo 34: 4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados.

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