1 Corintios 13:4-5 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”
Durante siglos el amor ha sido la musa de muchos escritores, cantantes, artistas plásticos… todos han buscado interpretarlo desde su propio punto de vista; algunos lo definen como un mero sentimiento que te atrapa en una montaña rusa de emociones de la cual no puedes escapar, pero en Corintios se nos habla sobre el amor como algo más profundo y trascendental que un sentimiento.
Este pasaje ha sido utilizado para describir como debe ser la relación de pareja y de la manera más romántica se lo dedican mutuamente, es colocado como estatutos para cumplir y recordarlo dentro del hogar constantemente, o en momentos de crisis familiares nos ayuda a guardar la calma; y sí todo esto es válido, pero aplica mucho más allá de una simple norma a seguir.
Pablo en estos versos nos da indicios claros de lo que es amor a través de virtudes que pueden redefinir lo que hemos sido como personas hasta ahora. Y la eficacia del poder transformador del amor al llegar a nuestras vidas, llevándonos a ver y entender la vida desde un punto de vista totalmente diferente.
Lo contrario al amor es odio, una persona sin afecto natural tal cual como se describe en 2 Timoteo 3:1-3 llevándola a ser totalmente conflictiva e indeseable en los lugares donde se encuentre; todos estos antivalores logran que estemos totalmente sesgados ante circunstancias llegando así al punto de poder perder hasta la propia familia.
Ahora bien, quizás nuestra posición no sea tan extrema, quizás solo estamos pasando por un momento en la vida donde necesitamos sentir en el corazón nuevamente el amor y sus efectos. Renacer porque nos encontramos en medio de algo que nos mantiene en constante incomodidad y a la defensiva, pero siempre es buena la calma; Dios siempre será la respuesta que necesitamos.
Cultiva sanas relaciones
Como seres sociales relacionarnos es una necesidad constante, y todos queremos que sean largas y duraderas, Colosenses 3: 14-15 dice cómo podemos lograrlo “Pero sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Cristo gobierne en su corazón, pues a ella fueron llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos”.
Vestirnos de amor es ser tolerantes y pacientes, esto es perdonar ofensas, así como Dios nos perdonó a nosotros y como dice Efesios 4:2 ser humildes y mansos. Tratar a otros como te gustaría ser tratado; esto lo vemos reflejado en la vida de Jesús en su transitar aquí en la tierra, se trata de que estas actitudes deben aflorar naturalmente siendo cultivadas con determinación a través del Espíritu Santo dándonos la capacidad de actuar así de manera constante.
El amor es el vínculo perfecto para toda unión, sin él es imposible ser paciente ante las debilidades de los demás, Dios ha tenido paciencia con nosotros en muchas ocasiones porque nos ama, y a nosotros nos cuesta tenerla con nuestro prójimo, aprender a sobrellevar nuestros diversos caracteres nos hace madurar.
No es sano vivir en un eterno conflicto
Proverbios 10:12 “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas” Las controversias, si no son tratadas a tiempo, pueden traer zozobra a nuestras vidas; y esto nos mantiene en una constante agitación y lucha, imaginamos faltas donde quizás no las hay, se hace fácil sacar conjeturas, todo nos parece sospechoso, y agravamos cada pequeña ofensa.
Este proverbio nos habla sobre el perdón, y es el mismo perdón que señala 1 Pedro 4:8 “Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados”. Este amor es el mismo que se manifestó en la Cruz del calvario por nuestros pecados, ambos versos no plantean condiciones para dicho perdón, solo nos instan a un perdón absoluto y genuino.
Vivir en conflicto con todo trae dolor y tormento al corazón y la mente, físicamente puede tener como consecuencia patologías a nuestra salud como la depresión. El odio trae problemas en todos los sentidos, pero el amor trae sanidad. Tanto para el que perdona como para el que es perdonado, así de poderoso es el amor.
Ahora esto no quita lugar a una justa confrontación, lo que dice Proverbios 10:12 es que el amor cubrirá todas las faltas, es decir que reconcilia y elimina todas las molestias. Esto también está en Proverbios 17:9 “El que perdona la falta busca amistad; Más el que la divulga, aparta al amigo”.
Muéstrate a los demás con bondad y educación
No malinterpretemos este título; nos referimos al hecho que donde hay amor naturalmente hay buenos modales y no se hace nada indebido. Porque una persona que se dé a conocer de una manera grosera en su conducta y sea descortés en su trato a los demás, dudosamente haya podido reflexionar sobre lo que implica conocer de Dios.
Jesús siendo el hijo de Dios se mostró a la sociedad judía con estas dos características, respetando y sujetándose primeramente a Dios, a las leyes de la época y llevando a cabo su ministerio con autoridad y amor. Todos lo que se acercaron a él fue por inspiración y atracción a la gracia de su llamado.
No buscar el beneficio propio es honrar a otros, como lo resalta Romanos 12: 10 “Ámense los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndose los unos a los otros”. Esta es una de las maneras más básicas, es ser como Jesús, estar centrados en el beneficio del otro y no en el propio.
El amor jamás estará satisfecho hasta ver el beneficio del prójimo. Todos estamos expuestos a sufrir por algunas cosas y esto nos deja marcas, todos podemos creer algunas cosas, todos podemos esperar algunas cosas, todos podemos soportar algunas cosas… Pero Dios nos llama a un amor más allá y más profundo por Él, por otros, y por un mundo que se pierde por falta de amor genuino.
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7 septiembre, 2026 a las 3:35 am
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