Efesios 4:31 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Cuando no somos guiados por el Espíritu Santo, somos guiados desde el terreno del alma y las emociones, y por supuesto, aunque las emociones muchas veces son necesarias, no podemos negar que estas muchas veces nos causan una mala jugada. 

Cuando perdemos nuestra comunión con el Eterno, y no dejamos que sea el espíritu Santo que guíe nuestras vidas, vamos a vivir con algunas consecuencias negativas, que pueden terminar destruyendo nuestro espíritu. 

Vamos a estudiar este versículo de efesios, dice que debe quitarse de nosotros, lo siguiente:

  • Toda amargura 

Hebreos 12: 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados. 

Y la amargura no es más que ese estado de humor que nos hace tratar siempre con disgusto a los demás. Existen personas que son muy difíciles de tratar, en ella están los amargados de corazón, ese tipo de personas que por más que tengan mil razones para ser felices, la amargura siempre toca sus puertas. 

Su semblante, su forma de hablar, su parecer siempre estará enmarcado por una forma muy incorrecta. No lograrán ver la paz y la bendición de Dios sobre sus vidas, y solo actuarán desde su parecer. 

  • El enojo 

Eclesiastés 7: 9 No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Asociado a la amargura, pero como una expresión del ánimo, está el enojo. Es la persona que se mueve a través de la ira y todo lo que hace es basado desde ese concepto, por lo que nada lo verá con paz. 

Es esa forma de tener molestia, rabia, desesperación, ofensa, de forma constante, y lo que hace que actúen en enojo. 

  • Gritería 

Proverbios 15: 1La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.

Ese monto de palabras que decimos a una sola voz, donde nuestra boca la usamos para maldecir, criticar, juzgar, herir, sin importarnos la opinión de los demás. ¿Puede alguien decir que el espíritu santo está en él, actuando de esta manera?, definitivamente no. 

Las personas que se dedican a hablar de esta forma, con palabras desentonadas y alto volumen, son aquellas que nos están dando un claro mensaje; en su mundo interior no hay paz, no hay amor, no hay gozo, y no hay paciencia. 

  • Maledicencia 

La forma en como maldecimos, o denigramos a otras personas. Actuamos mal, sin conciencia, y no tenemos el poder de socializar o empatizar con quienes no piensan igual que nosotros. 

  • Malicia 

Y por último, una persona que no deja que el espíritu santo habite sobre él, siempre actuará con malicia, buscando su propio fin. En su corazón siempre estará hacer el mal de una forma determinada. 

Criticando a alguien más, juzgando a otros, señalando, perturbando y generando conflictos en cada entorno que les rodea. Ese tipo de personas son personas que actúan con malicia. 

Finalmente, quien no tiene al espíritu santo en su corazón siempre actuará desde la razón, y desde la emoción. Esto es lo que nos lleva a vivir atados en cientos de sentimientos que no provienen de Dios. 

Estas a tiempo de hacer una oración y pedirle a Dios que te libre de todo aquello que te aleja de Dios, entendiendo que solo el poder liberador del Espíritu Santo, te hará actuar como una persona sabia en todos tus caminos. 

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