Ester 2: 5 Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín; 6 el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia. 7 Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya.

Cuando comienza la búsqueda para reemplazar a la reina Vasti, aparece en escena una hermosa joven de una apariencia especial, pero con una condición muy especial, y es que Ester era huérfana de la tribu de Benjamín. 

Podía tener las cualidades físicas, pero para el contexto tal vez Ester no era la doncella más idónea, sin embargo, lo primero que podemos ver es que esta joven doncella cae en gracia con el rey, porque este mandó a que se le dieran vestimenta y alimentos, y doncellas para que le tuvieran cuidados especiales. 

En medio de este proceso, Ester no manifestó nunca su descendencia ni su pueblo, esta era una de las indicaciones que había dado su tío Mardoqueo. 

Las instrucciones que tenían las doncellas dentro del palacio eran muy puntuales, ninguna podía acercarse a la recámara del Rey Asuero, hasta que no se cumpliese con el tiempo estimado, que era un tiempo de seis meses. Solo se podía extinguir la norma en caso de que el rey la quisiera llamar y debía hacerlo por su nombre. 

Este era todo el proceso protocolar que se tenía que vivir dentro del palacio; mientras que por fuera el Tío Mardoqueo solo paseaba para conocer la condición de su sobrina. 

La gracia que nunca abandona 

Podía ser que Ester tuviera las condiciones físicas para ser tomada en cuenta por el rey, pero dice la biblia que cuando esta fue llevada a la casa del rey, este hayo gracia en ella, y la amó más que a todas. 

Y es que cuando la gracia y el favor de Dios esta de nuestro lado, veremos que podemos alcanzar cosas inauditas. La gracia de Dios fue lo que permitió que Ester se convirtiera en reina, tomado la corona real en su cabeza y reemplazando el lugar de la reina Vasti. 

Quien lo podía imaginar, de ser una joven huérfana a convertirse en la reina. Y es que esta historia nos muestra una vez más que Dios no le importa nuestra condición, que al Señor lo que realmente le interesa es nuestro corazón y podemos decir que Ester tenía el corazón acepto delante de su Señor. 

La verdadera tarea de Ester: traer libertad a su pueblo 

Cuando uno lee la historia de Ester, se puede dar cuenta que el papel o el llamado que Dios quería sobre esta hermosa doncella, era traer liberación sobre su pueblo. Es decir, si Ester solo se conformaba con la gracia que había hallado delante del rey, pero no ponía en acción un plan para defender a su pueblo, la historia de seguro era otra. 

El rey Aman había creado un decreto para acabar con los judíos que estuviesen esparcidos por todas las aldeas; esto llevó a que Mardoqueo se enlutará y le pidiera a la reina Ester que intercediera. 

Ester le manda a explicar a Mardoqueo que si entraba a la habitación del rey sin ser llamada, ella podía morir, pero el desafío era muy claro y nadie mejor que ella era la que podía extender liberación.

Ester 4: 13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?

Con estas palabras, Ester organizó todo un plan para interceder por su pueblo, pues esta mujer sabía que la única forma de traer liberación era tal y como se lo estaban indicando. 

Reflexión final 

Asumir este desafío no era fácil, pero había que hacerlo. Hoy todos en esta vida debemos asumir desafíos a causa de una generación; y esta generación puede ser incluso nuestra propia familia. 

En ocasiones vemos como Dios nos bendice, nos prospera, nos sana, pero podemos tomar una actitud contraria y no dar de gracia lo que de Gracia hemos recibido. 

Ester sabía que debía hacer algo por su pueblo, a pesar del riesgo que debía enfrentar. Y es que el Señor la había sacado de la condición de huérfana, a hacer una reina. 

Dios a todos nos saca de una condición de orfandad, nos regala la bendición de ser hijos suyos, pero cuando este acto solo queda enmarcado en el romanticismo de que “Dios me ama”, pero no asumimos la posición como personas transformadoras, entonces todo lo que nos acontece nos dará igual, y nunca defenderemos nuestros principios. 

En ese tiempo había una guerra muy clara contra la descendencia judía, pero hoy en día también hay una guerra muy declarada contra tus hijos, tu generación, contra la concepción de las familias; hoy en día muchas cosas están diseñadas para destruir y acabar nuestra fe. 

Pero nos hace falta asumir la posición de Ester: “entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”. 

Hay retos que debemos asumir, hay cosas que debemos empezar a hacer, hay situaciones en las que no podemos callar, y todo esto a favor de la fe que hemos decidido tener y como hemos decidido creer.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS