Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.

1 Pedro 5:7 NVI

En ocasiones es difícil que podamos entender esta palabra, incluso a veces dudamos de que en realidad Dios está cuidando de nosotros en medio de la adversidad.

Y es que actualmente vivimos en una sociedad tan desgastada, tan demandante, tan difícil de lidiar que se nos hace casi imposible entender lo que significa «reposar en Dios».

Esto es más que una frase bonita, es más que una cliché espiritual, es una realidad que debemos asumir en nuestras vidas, porque es necesario entender que el mismo Señor está velando por nosotros.

Ahora para entender esto hay que comprender que nuestra ayuda viene de Dios, cómo lo decía el Salmista: Mi ayuda vendrá del SEÑOR, el creador del cielo y de la tierra.

Salmos 121:2.

Cuando uno comprende esta promesa, uno deja de vivir en lo natural y se dimensiona a una vida sobrenatural, entendiendo que el poder y la bondad de Dios sobrepasa cualquier límite humano.

Dios siempre es fiel, y él como padre misericordioso busca ayudarnos a vivir en paz en medio de cualquiera aflicción, y nos protege aun cuando estamos en valle de sombre y de muerte, de día y de noche el cuida de nosotros.

El SEÑOR es tu protector. El SEÑOR siempre está a tu lado como una sombra, para protegerte. El sol no te lastimará durante el día ni la luna durante la noche.

Salmos 121:5-‬6 PDT

Ahora bien, el problema no es el Señor, el problema son nuestro pensamientos, esa cárcel de la mente que nos hace cuestionar quienes somos y cuál es nuestra naturaleza. Y es que somos hijos del Dios viviente y no podemos llegar a pensar que él padre de la noche a la mañana nos ha olvidado.

Puede que la prueba que pases hoy sea sumamente difícil, puede que te encuentres en un túnel sin ver la salida, puede que todo parezca muy oscuro para ti, pero el que te cuida nunca duerme, Dios tu protector no descansa, él es fiel y guiará cada pasó de tu vida, porque él es real.

Dios se presenta en nuestras vidas todos los días, y se convierte en nuestro guardián, así estemos pasando las aflicciones más duras, el siempre se mantiene presente. 

Debes aprender a esperar en Dios

Podemos tener presente que Dios cuida de nosotros, pero en muchas ocasiones aprender a esperar es la clave. El problema es que hoy en día como seres humanos somos dominados por la impaciencia, y muchas veces atesoramos la duda y la incredulidad como parte de nuestras vidas. 

Es allí donde debemos aprender a esperar en él, porque el siempre tiene la última palabra para nuestras vidas. Es aprender a confiar en él y aunque vengan dificultades, saber que el siempre estará protegiendo nuestro camino. 

Y allí aplicamos la fe y atesoramos toda promesa que el eterno tiene para nuestras vidas. Es cuando callamos la voz de la tinieblas y dejamos que sea la voz de su espíritu santo que nos dirija. 

“Nuestra alma debe esperar en el Señor, él es nuestra ayuda y nuestro escudo”, Salmo 33:20. 

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS