Isa铆as 53: Verdaderamente 茅l soport贸 todos nuestros sufrimientos y carg贸 con nuestros dolores. Aunque nosotros pensamos que Dios lo hab铆a castigado, golpeado y afligido, 5 en realidad 茅l fue traspasado debido a nuestra rebeld铆a. Fue magullado por las maldades que nosotros hicimos. El castigo que 茅l recibi贸 hizo posible nuestro bienestar. Sus heridas nos hicieron sanar a nosotros.

Hoy quiero hablar de la enfermedad como un azote, porque as铆 lo es. Aunque muchas veces pueden ser procesos de Dios para probar nuestra fe, no podemos negar que algunas vienen a nuestras vidas para hacernos vivir en esclavitud.

Para muchos, un diagn贸stico m茅dico negativo es el fin de sus vidas, pero existen otros que aunque no tienen una enfermedad terminal, han condicionado su cuerpo a vivir siempre enfermos.

Hace tiempo conoc铆 una mujer que solo hablaba de las enfermedades que ten铆a, que por cierto eran muchas, algunas compradas por ex谩menes m茅dicos y otras, solo las imaginaba.

Aunque parezca absurdo, hay muchas personas que sin raz贸n alguna desean vivir en el azote de la enfermedad.

Se vuelven totalmente adictos a medicamentos, y no logran ser libres de este tormento, y de esta manera dejamos a un lado las promesas de nuestro Dios.

La pregunta para hacernos hoy es: 驴A qui茅n estamos adorando?, Adoramos a Dios o a nuestra enfermedad.

La biblia dice en 脡xodo 23:25 Si adoras al SE脩OR tu Dios, 茅l bendecir谩 tu alimento y tu agua. Yo alejar茅 de ti la enfermedad. 26 Ninguna de tus mujeres abortar谩 ni ser谩 est茅ril y te bendecir茅 con larga vida.

Existe una promesa innegable en nuestras vidas y es que si adoramos a Dios de todo coraz贸n, el es capaz de alejar la enfermedad de nuestro cuerpo.

Pero debemos comenzar por dejar de rendirle culto a la enfermedad.

En el proceso de convertirme en madre, un d铆a en una reuni贸n de mujeres escuch茅 como varias de ellas hab铆an tenido embarazos traum谩ticos, y partos aterradores, y ah铆 estaba yo, muerta del miedo como madre primeriza. Luego me levant茅 y les dije: no quiero escucharlas, cuenten sus historias para edificaci贸n, jam谩s para asustar a quienes no hemos llegado a ese momento.

Y es que como seres humanos, parece que hay algo que nos insta a siempre contar con alevos铆a esos malos episodios que deber铆amos borrar de nuestra mente.

Similar pasa con la enfermedad, cuando sabemos que Cristo venci贸 la muerte en la cruz del calvario, pero la fe del diablo (la duda) nos domina y no nos deja creer en los milagros.

La enfermedad es un azote y debes negarte a vivir con ella, tal y como pas贸 con la mujer del flujo de sangre, fueron doce a帽os hasta que un d铆a decidi贸 correr por su sanidad.

La pregunta hoy ser铆a: 驴Que haces por tu cuerpo?, Realmente quieres ser libre, o te has condicionado a vivir as铆. Qu茅 tanto oras por tu cuerpo, qu茅 tanto pides sanidad.

Hay batallas que se ganan en el campo de la fe y la enfermedad es una de ellas.

驴Es la voluntad de Dios que yo est茅 enfermo?

Esta es la pregunta que todos nos hacemos; y como comenc茅 diciendo, si que hay momentos en que sabemos que es un proceso donde nuestra fe ser谩 probada, tal y como pas贸 con Job, pero la voluntad del padre es que tengamos salud.

3 de Juan 1: 2 Amado, yo deseo que t煤 seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, as铆 como prospera tu alma. 3 Pues mucho me regocij茅 cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de c贸mo andas en la verdad.聽

Entonces, en ocasiones debemos saber que la enfermedad es un arma que usa el enemigo para debilitarnos, y por ello debemos estar siempre apercibido.

No aceptes la enfermedad como normal, no te ates a ciclos repetitivos de enfermedad, rompe con toda maldici贸n generacional y s茅 libre del azote.

Te dejo una oraci贸n de gu铆a:

Oraci贸n para ser libre de la enfermedad

Amado Dios, me presento delante de ti para agradecerte por todo lo que me has dado, porque t煤 bondad nunca se ha apartado.

Se帽or, hoy vengo delante de ti con una producci贸n especial, y es que me ayudes a librar de la enfermedad.

Hoy declaro en el nombre de Jes煤s que la sanidad est谩 en mi cuerpo, que no hay ninguna enfermedad que pueda robar mi fe.

La sangre de Cristo cubre toda mi vida, mis 贸rganos y mi ser, y a partir de ahora soy libre del azote de la enfermedad, en el nombre de Cristo.

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