Todos en algún momento de nuestras vidas hemos orado por un milagro de parte de Dios. Una sanidad, un proceso financiero, la llegada de un bebé, o algo que sabemos que humanamente no podremos lograr. 

Sin duda, los milagros son la expresión más perfecta de la sobrenaturalidad de Dios. Y nunca debemos dudar que él los hará. 

En la biblia podemos ver como Jesús hizo muchos milagros en sus años de ministerio, pero también observamos como hombres y mujeres de fe, tuvieron oraciones que llegaron al corazón de Dios, y este les concedió dicho milagro. 

Ana oró amargamente por su milagro (1 Samuel capítulo I) 

La biblia nos cuenta en 1 Samuel, sobre Elcana y su mujer Ana. La biblia dice que este sacerdote amaba mucho a su mujer, aunque esta no le había logrado dar hijos. 

1 de Samuel 1:  2 Elcana tenía dos esposas: Ana y Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no.

En el versículo 10, vemos como Ana decidió hacer una oración a Dios. 

10 Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor 11 e hizo el siguiente voto: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello».

Ana tenía un deseo muy profundo, y era el de convertirse en madre. Ella sabía que la única forma de alcanzarlo, era a través de un milagro divino. 

Cuando leemos todo el capítulo 1, podemos ver que Ana no solo se enfrentó a la desdicha de no poder engendrar hijos, sino que también tuvo que soportar la burla de Penina, la otra esposa del sacerdote. 

6 De manera que Penina se mofaba y se reía de Ana porque el Señor no le había permitido tener hijos. 7 Año tras año sucedía lo mismo: Penina se burlaba de Ana mientras iban al tabernáculo. En cada ocasión, Ana terminaba llorando y ni siquiera quería comer.

Debes enfrentar a tu Penina

En todos los escenarios de nuestras vidas tenemos que enfrentar a Penina, esta no siempre es una persona, también pueden llegar a ser nuestros propios pensamientos. 

Penina solo tenía un objetivo fijo, y era hacer molestar a Ana. 

Muchas veces, cuando oramos y buscamos a Dios para pedir por un favor, o un milagro, habrá gente que querrá burlarse. 

No importa dónde estés, ni con quien estés, si sientes de parte de DIOS que debemos clamar, u orar por un milagro divino, entonces debes hacerlo. 

Hay momentos donde tus sueños le causarán molestias a otros, pero si estás seguro que vienen de parte de Dios, no te canses de orar. Si en estos momentos estás pidiendo al Señor para que te de un vientre fértil, entonces ora con fe, no te canses, no te resignes. 

Enfrenta a esa Penina que te dice que no puedes, que te hace pensar que no estás capacitado, que te dice que no tienes como hacerlo. Penina a veces es un espíritu que nos dice que no podemos, que no vale la pena, que ya todo está perdido, y eso es lo que debes enfrentar el día de hoy. 

Dios responderá 

A veces no sabemos cuándo ni cómo, pero así son los misterios de Dios. El padre siempre responde. 

En el versículo 19 del capítulo 1 de 1 de Samuel, la biblia dice que Dios se acordó de la oración de Ana. 

19 Temprano a la mañana siguiente, la familia se levantó y una vez más fue a adorar al Señor. Después regresaron a su casa en Ramá. Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella, 20 y a su debido tiempo dio a luz un hijo a quien le puso por nombre Samuel, porque dijo: «Se lo pedí al Señor».

Dios no es un Dios olvidadizo, él sabe y conoce cada una de nuestras plegarias. Así como se acordó de Ana, se acordará de ti, solo debes seguir clamando al Padre, y entender que solo una intimidad con él te abrirá las puertas de lo sobrenatural en tu vida. 

Es hermoso ver cuando Dios hace un milagro. Cuando sana a alguien que ya estaba dando sus últimos suspiros, cuando bendice a una mujer con la semilla de la vida, o cuando hace el milagro de la restauración de una casa. 

Nunca pierdas la expectativa de la fe, siempre debes creer que aún puede ser, aún lo que estás esperando se puede dar, porque Dios es un Dios de palabra, y solo debemos buscarlo con un corazón genuino. 

Para Dios no hay nada imposible 

Marcos 10:27 Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.

Esto no es una frase trillada ni mucho menos, esta es una de las promesas más claras y hermosas de la biblia. Para Dios no hay nada imposible. 

Si piensas que a tu edad es imposible dar a luz, recuerda que Sara fue madre a los 99 años. 

Con esto te quiero decir que de nada vale que limites a Dios, debes al contrario, orar como Ana, con vehemencia, creyendo que el Padre te responderá y recordará todas tus súplicas. 

No abortes tus sueños, no pierdas la esperanza, a veces debemos recordar que nuestra humanidad es nada comparado con los planes sobrenaturales del eterno, así que te regalo este versículo: 

Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? Jeremías 32:27

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