El narcisismo es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por una excesiva admiración de sí mismo, una falta de empatía hacia los demás y una gran necesidad de atención y reconocimiento. El problema es que este puede afectar a cualquier persona, incluso a los líderes religiosos. Estos son aquellos que tienen una posición de autoridad o influencia en una comunidad de fe, como pastores, sacerdotes, maestros, profetas, etc. 

Los líderes religiosos narcisistas pueden causar mucho daño a sus seguidores, a la iglesia y al testimonio del evangelio. Por eso, es importante reconocer sus características y saber cómo actuar ante ellos. Es por esta razón, que, en este artículo, vamos a ver 10 características de un líder religioso narcisista, qué hacer si nuestros líderes espirituales son narcisistas y qué hacer si el narcisista somos nosotros.

10 características de un líder religioso narcisista

  • Se cree superior a los demás

Un líder religioso narcisista se siente más especial, más inteligente, más santo y más digno que los demás. También, cree que tiene una relación privilegiada con Dios y que sus palabras y acciones son infalibles. 

Es por esta razón, que no acepta la crítica ni la corrección, y desprecian a los que no están de acuerdo con él. (Filipenses 2:3; Proverbios 16:18)

  • Manipula y controla a sus seguidores

También, usa su poder y su carisma para influir en las decisiones, los sentimientos y las conductas de sus seguidores. Es decir, les hace creer que dependen de él para su salvación, su crecimiento y su bienestar. 

De igual modo, les suele imponer sus opiniones, sus normas y sus preferencias, y les hace sentir culpables, temerosos o indignos si no las cumplen. (2 Timoteo 3:6; 2 Pedro 2:3)

  • Exige obediencia y lealtad absolutas

Un líder religioso narcisista no tolera la disidencia, la diversidad ni la autonomía, por lo que quiere que sus seguidores le obedezcan ciegamente y le sean fieles incondicionalmente. Asimismo, no admite que se cuestionen sus enseñanzas, sus decisiones o sus acciones y considera que cualquier crítica, duda o desacuerdo es una señal de rebeldía, de traición o de herejía. (Mateo 23:4; 1 Juan 4:1)

  • Se aprovecha de los recursos de sus seguidores

Un líder religioso narcisista se siente con derecho a recibir todo lo que quiere de sus seguidores, sin importarle el costo o el sacrificio que suponga para ellos. Por ello, les pide o les exige dinero, tiempo, trabajo, favores, regalos, etc., con el pretexto de que es para la obra de Dios, para su ministerio o para su beneficio personal. 

Sin embargo, ellos no agradecen ni retribuyen lo que reciben, y se enojan o se ofenden si no se les da lo que esperan. (1 Timoteo 6:5; 2 Corintios 11:20)

  • Se rodea de aduladores y de cómplices

Un líder religioso narcisista busca el halago y el elogio constante de sus seguidores, y se aleja de los que no se lo dan. Es decir, se rodea de personas que le admiran, le apoyan y le defienden, sin importar lo que haga o diga. 

Estas personas suelen ser también narcisistas o codependientes, y actúan como sus voceros, sus guardaespaldas o sus sicarios. (Proverbios 29:5; 2 Timoteo 4:3)

  • Se compara y se compite con otros líderes religiosos

Tampoco, se alegra del éxito ni del reconocimiento de otros líderes religiosos, sino que los envidia y los menosprecia. Incluso, se compara y se compite con ellos para demostrar que es mejor, más grande o más bendecido que ellos, y no colabora ni coopera con ellos, sino que los ignora, los aísla o los ataca. (Gálatas 5:26; Santiago 3:14-16)

  • Se victimiza y se justifica ante los problemas

Un líder religioso narcisista no asume la responsabilidad ni la culpa de los problemas que causa o que enfrenta, sino que los niega, los minimiza o los atribuye a otros. También, se victimiza y se justifica ante las dificultades, los errores o los pecados, y dice que son pruebas, persecuciones o ataques del enemigo. 

Es decir, que una de sus características, es que no pide perdón ni busca la restauración, sino que se defiende, se excusa o se venga. (Proverbios 28:13; 1 Juan 1:8-10)

  • No muestra amor ni compasión por los demás

Un líder religioso narcisista no se preocupa por el bienestar, las necesidades o los sentimientos de los demás, sino solo por los suyos. La razón de ello, es que no muestra amor ni compasión por sus seguidores, sino que los usa, los explota, los maltrata o los descarta. 

Por lo tanto, no se alegra ni se entristece con ellos, sino que los envidia o los desprecia. Esto implica que no los ayuda ni los consuela, sino que los juzga o los condena. (1 Corintios 13:1-3; 1 Juan 3:16-18)

  • No tiene frutos ni obras que respalden su fe

Un líder religioso narcisista no vive conforme a la voluntad de Dios ni a la verdad de su palabra, sino conforme a sus propios deseos y a sus propias mentiras. Es decir, que no tiene frutos ni obras que respalden su fe, sino que tiene obras de la carne que revelan su falsedad. (Mateo 7:15-20; Gálatas 5:19-23)

  • No se arrepiente ni se transforma

Un líder religioso narcisista no reconoce ni se arrepiente de su pecado, sino que lo niega, lo oculta o lo justifica. Además, no busca ni recibe el perdón ni la gracia de Dios, sino que los rechaza, los desprecia o los abusa. 

Tampoco se somete ni se deja transformar por el Espíritu Santo, sino que se resiste, se apaga o se entristece. Esto implica que no cambia ni mejora su carácter, sino que se endurece, se corrompe o se destruye. (2 Corintios 7:10; Romanos 12:2)

  • ¿Qué hacer si mis líderes espirituales son narcisistas?

Si nuestros líderes espirituales son narcisistas, debemos actuar con sabiduría, prudencia y discernimiento. Esto implica que no debemos seguirlos ciegamente, sino examinarlos a la luz de la palabra de Dios. 

Sin embargo, debemos respetarlos y honrarlos en lo que se ajuste a la voluntad de Dios. Tampoco, debemos callarnos ni consentirlos, sino confrontarlos y denunciarlos cuando sea necesario. Además, no podemos odiarlos ni vengarnos, sino orar por ellos y perdonarlos, y salir y separarnos de ellos cuando no haya otra opción. (Hechos 17:11; Hebreos 13:17; Mateo 18:15-17; Gálatas 6:2; Romanos 12:14-21; 2 Corintios 6:14-18)

  • ¿Qué hacer si el narcisista soy yo?

Si, por el contrario, los narcisistas somos nosotros, es necesario reconocer y arrepentirnos de nuestro pecado, y buscar y recibir el perdón y la gracia de Dios. Pero, también, debemos someternos y dejarnos transformar por el Espíritu Santo, y renovar nuestra mente con la palabra de Dios. 

También, debemos humillarnos y aprender de Jesús, que es manso y humilde de corazón. Recuerda que no hay nada que Jesús no pueda cambiar en nosotros, pero para ello, debemos rendir nuestra voluntad. Pero, en caso de que sea algo que se escape de nuestras manos y que no podamos enfrentar por nuestros propios medios, podemos pedir ayuda a otros líderes espirituales (1 Juan 1:9; Romanos 12:2; Mateo 11:29; Mateo 22:37-39; Mateo 5:23-24; Gálatas 2:20; 1 Corintios 10:31)

Conclusión

Los líderes religiosos narcisistas son falsos maestros que desvían a sus seguidores de la verdad y los dañan con sus actitudes y acciones. Por lo tanto, debemos estar atentos y precavidos ante ellos, y seguir el ejemplo y la enseñanza de Jesús, el verdadero y buen Pastor. 

Pero, si nosotros somos los narcisistas, debemos arrepentirnos y cambiar, y dejar que Dios nos transforme a su imagen y semejanza. Solo así podremos ser verdaderos discípulos de Cristo y verdaderos líderes al servicio de su reino. (Mateo 7:15-23; Juan 10:11-16; 2 Corintios 3:18; Mateo 28:18-20).

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