Santiago 3:18
“Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”
Santiago está hablando en este capítulo a la iglesia acerca del amor al prójimo y de la sabiduría que viene del cielo. Termina el capítulo hablando acerca de la paz, porque la sabiduría que viene del cielo procura la paz. Esta no es envidiosa, ni egoísta, ni jactanciosa, sino que se basa en el amor genuino a Dios y al prójimo.
La intención de este último versículo, del capítulo 3, es que entendamos que no podemos sembrar aquello que no hemos sembrado. ¿Acaso te imaginas sembrar semillas de sandías y que salga una planta de papaya? Esto es una imposibilidad biológica. Por lo general, los agricultores están al pendiente de lo que siembran.
El apóstol usa la analogía de la agricultura, con la siembra y la cosecha, debido a que los agricultores identifican fácilmente lo que están sembrando, debido a que conocen las características de cada semilla. Además, ellos suelen colocar avisos en los terrenos o cuando no lo hacen, saben en qué parte del terreno han sembrado las semillas. De esa forma, sabrán donde cosecharán de cada planta en específico que hayan sembrado.
Sin embargo, esto no es fácil de identificar en nuestra vida diaria. Prueba de ello, es que muchas personas esperan cosechar algo que no han sembrado en su vida diaria con otras personas. Esto pasa porque no se están fijando en lo que están sembrando.
En este versículo de Santiago, el apóstol explica que para poder obtener un fruto de justicia, es necesario sembrar con paz. Es decir, si tú sembraste semillas de tomates, saldrá de allí una planta de tomate y más adelante, esa planta te proporcionará tomates. De la misma manera, nosotros hoy debemos fijarnos si sembramos acciones de paz con los que nos rodean para más adelante cosechar de ellos justicia.
Es tiempo de que hoy comiences a fijarte conscientemente de tus acciones. Esto implica ser cuidadosos con lo que estás dándole a los demás o de las acciones o conductas que tienes con ellos.
Esto puede ser algo complicado, debido a que está en nuestra naturaleza ser egoístas y pendientes únicamente de lo nuestro, así como envidiosas. La razón de ello es el pecado que habita en nosotros. El problema es que pese a que somos de esta manera, pretendemos que nos traten con cariño y paciencia, cuando no hemos sido capaces de dar nada de esto a lo largo de nuestra vida.
Esta situación la podemos ver que se repite no solo en nuestra vida familiar, sino en todo ámbito y destruye por completo relaciones. Por eso, la palabra de Dios hoy viene a ti para que comiences a fijarte en lo que estás sembrando, y que además, tomes acción y lo cambies por acciones de paz.
¡Nunca es tarde para cambiar lo que estás dando! ¡Nunca es mal momento para volver con tu familia y pedir perdón!
De hecho, es de valientes reconocer los errores y proponerte a cambiar. Basta con acercarte con actitud arrepentida ante tu familia, amigos o compañeros, reconocer que te has equivocado y que quieres mejorar tu relación con ellos para asegurarte de ahora hacer una buena siembra.
También, puedes acercarte confiadamente ante la presencia de Dios y pedirle que te ayude a cambiar para comenzar a hacer una buena siembra con quienes te rodean. Puedes estar seguro de que si te acercas a Dios con corazón sincero, Él te ayudará a que tu cambio se note.
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22 mayo, 2026 a las 7:56 am
Amen saludos y bendiciones 🙏🙏🙏
22 mayo, 2026 a las 9:55 am
Hermosa enseñanza de la palabra de Dios atravez del apostal Santiago, gracias y bendiciones.
22 mayo, 2026 a las 10:09 am
Amén 🙏🏼
22 mayo, 2026 a las 12:16 pm
Note un error ; escribieron al comienzo de la explicación que uno no puede sembrar lo que no has sembrado y debería decir: no puedes (Cosechar) lo que no has sembrado.
Gracias
22 mayo, 2026 a las 3:27 pm
ok
22 mayo, 2026 a las 4:26 pm
Amén aleluya santo eres Dios 🙌🙏❤️