Nahúm 1: 7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.

Conocemos a Dios en muchas facetas, como padre, como protector, como amigo fiel, como consejero, pero no podemos olvidarnos de lo que más grande lo hace, y es su bondad. 

Hoy quisiera que habláramos de bondad, y por tan solo un momento recordáramos como Dios ha sido bueno en nuestras vidas. Dios es bueno en todo momento, solo que en algunas ocasiones, embestidos por la angustia, la ansiedad, o las circunstancias del día a día, parece que se nos olvida recordar esta cualidad. 

Dejamos de reconocer a un Dios bondadoso cuando solo caminamos desde la percepción de la queja, cuando dejamos nublar nuestra visión por cosas ajenas al padre, cuando nuestra vida se ve rodeada de aquellas cosas que son pasajeras, o superfluas. 

Hay que reconocer siempre las cosas buenas que Dios nos ha regalado, y de esta manera nuestra vida comenzará a vivir desde la plenitud. El problema es que en nuestra sociedad actual nos es muy difícil reconocer, agradecer y analizar la bondad de Dios en nuestras casas y familias. 

Al contrario, parece que viviéramos más del afán, de la ansiedad, de lo que no logramos alcanzar, y se nos olvidan los pasos de fe que ya hemos dado o transitado, o lo bueno y misericordioso que ha sido nuestro Dios.

Hay muchas razones para dar gracias a Dios por su bondad, y tú puedes enumerarlas para aprender a vivir en plenitud. 

  • Si tienes salud, agradece. 
  • Si tienes vida, agradece. 
  • Si pudiste respirar hoy, agradece. 
  • Si tienes hijos, agradece. 
  • Si tienes familia, agradece. 

Es muy fácil ver lo que no tenemos, pero que tal si comenzamos a agradecer y ver lo que si tenemos, que es por gracia y obra de DIOS. 

Dios es bueno en todo tiempo 

En oportunidades solo hablamos de la Bondad de Dios cuando nos ocurren cosas buenas; pero que pasa cuando la vida no pareciera marchar bien, ¿dejaría Dios de ser bueno?, de ninguna manera, Dios siempre manifestará su bondad como padre fiel. 

Aún en los procesos más difíciles, aun cuando la fe te falta, aun cuando te has sentido solo, derrotado o abrumado, allí aparece Dios, el único capaz de darnos fortaleza. Su presencia siempre restaura, libera, y reconforta. 

Todos en algún momento debemos entonar la oración del profeta Habacuc, (Habacuc 3:17-19) la cual dice: 

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Seguramente tienes muchas razones para decir que Dios es bueno, así que exaltas, agradece, y no permitas que la queja se apodere de tu vida. 

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