Mateo 8: 5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, 6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Creo que la primera vez que Jesús se maravilla por la fe de otros en la biblia, fue por la fe del centurión. Y es que el dilema del maestro con sus discípulos fue la falta de fe, pero este soldado romano sabía de autoridad, y del poder del Mesías, por eso aclara “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará”.
Todos, para avanzar en la vida necesitamos de una pequeña pero tan necesaria cápsula vitamínica para seguir, y es la fe.
La fe no es algo trillado, la fe debería ser el motivo que nos impulse a seguir, y que nos haga comprender la voluntad de Dios.
La biblia dice que Centurión estaba triste, pues su criado al que él le tenía mucho aprecio estaba enfermo, es por ello que decide ir a Jesús, y pedirle a causa de su criado.
Él sabía que Cristo era el único que podía sanar, que podía liberar a aquel muchacho de esa enfermedad.
La fe del Centurión era clara, no lo dudó en un momento, él sabía que si el maestro enviaba la palabra su fe lo sanaba. Él entendía el poder que había depositado en Jesús, y sabía lo que podría lograr.
Así debería ser la fe de nosotros, entender que el Padre si está pendiente de nuestros planes, y que a pesar de cualquier circunstancia su mano nos provee y nos protege. Todos deberíamos imitar la fe del Centurión, una fe sin complejos, sin duda, sin razón lógica, sin problemas, sin nada de estereotipos, una fe sincera y clara.
Ojalá todos pudiéramos tener una Fe así, y poder agradar el corazón de Jesús. Pero a veces se hace difícil, pues hay quienes que confían más en la ciencia que en el maestro, confían más en su economía que en el Dios de su provisión, confían más en sus talentos, que en el Dios que les otorgó esos talentos.
Y entonces vivimos en esta vida siempre con plan, siempre organizando todo y planificando todo, dejando fuera de nuestra vida a Jesús.
Con todo esto no quiero decir que debemos dejar todo en manos de Dios y no accionar, para nada. Solo estoy diciendo que es hora de meter a Dios en nuestro planes, de entender que él debe ir como nuestro ancla firme, sin apartarnos de él.
Lastimosamente, esperamos los momentos grises para correr al Mesías, pero nuestra naturaleza debe ser adorarle aun antes de la angustia, antes de los momentos difíciles.
Saber esperar en Dios
Dios a veces nos ha dado palabras, pero cuando el cumplimiento tarda, entonces buscamos actuar de forma incorrecta, y hacer las cosas por nuestra propia voluntad.
Si existen momentos en que nuestra fe es movida, pero esto no puede ser nuestro común denominador.
Cuando leemos la biblia, en Mateo capítulo 11, hubo un versículo que me llamó mucho la atención, y es que el mismo Juan el bautista, por un momento dudó. Y no lo juzgo, tuvo un momento de presión.
2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
Jesús les responde con los milagros que en vida estaba haciendo. Y que era la muestra más grande de la fe.
Sin duda, habrá momentos donde nuestra fe se puede mover, donde puede que por alguna razón sintamos duda o incomprensión, pero esto no debe ser nuestro estandarte siempre.
Pese a cualquier circunstancia, Dios siempre será Dios, el siempre será soberano y poderoso, así que nuestra vida solo debe basarse en el fundamento de la cruz, y caminar con fe.
Si leemos Hebreos 11, podremos ver que solo por la fe podremos alcanzar grandes cosas que Dios provea para nuestra vida.
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21 agosto, 2026 a las 6:20 am
Señor, que tu Palabra alcance cada lugar donde estén nuestros hijos. Que tu presencia los acompañe, tu sabiduría los dirija, tu paz gobierne sus corazones y tu favor se extienda de generación en generación. Gracias por el hoy, por lo que ya has hecho y por todo lo que viene de tus manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
21 agosto, 2026 a las 9:04 am
Santo Santo Santo. Alabado sea TÚ nombre. Amén y amén 🙏❤️💎🙏
21 agosto, 2026 a las 9:22 am
Amén Señor 🙏🏼
21 agosto, 2026 a las 9:35 am
A veces confiamos más en el médico, si estamos enfermos y casi nunca nos acordamos de Dios,
La palabra dice que la fe es la certeza de lo que no se vé, también dice que sin fe nadie, nadie verá a Dios, que sin fe es imposible agradar a Dios.
Por fe Abel dió mejor ofrenda que Caín, y por fe Noé construyó el arca.
Yo personalmente he experimentado el poder de la fe, en pandemia estaba yo recién bautizado en el maravilloso nombre de Jesús, y no me me puse una sola dosis de vacuna porque me hice la pregunta, ¿ Si Dios es Todopoderoso que hace posible lo imposible porque me voy a vacunar , entonces desde ese día no visito médicos vivo por la fe, y digo como dijo el Centurión, solo di la palabra y mi siervo sanará.
Desde Cúcuta norte de Santander Colombia.
21 agosto, 2026 a las 11:02 am
Amén 🙏 bendiciones