Todos tenemos problemas que nos afectan física, emocional o espiritualmente. De hecho, a veces buscamos soluciones en lugares equivocados, o nos resignamos a vivir con nuestra condición, pero hay una buena noticia: Dios tiene una solución para nuestro problema, y esa solución se llama Jesús. 

En este artículo vamos a analizar el milagro que Jesús hizo al paralítico del estanque de Betesda, y cómo esta historia nos enseña que Jesús es la única solución para cualquier problema que podamos tener.

Contexto bíblico del milagro con el paralítico en el estanque de Betesda

El milagro del paralítico del estanque de Betesda se encuentra en el evangelio de Juan, capítulo 5, versículos 1 al 18. En este capítulo, Juan nos cuenta que Jesús subió a Jerusalén para una fiesta de los judíos, y que se dirigió al estanque de Betesda, que significa “casa de misericordia”. 

Allí había una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Esto es debido a que había una creencia pagana de que un ángel descendía de vez en cuando al estanque, y agitaba el agua; y el que primero entraba al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 

Entre todos estos enfermos había un hombre que llevaba 38 años paralítico, esperando la oportunidad de entrar al agua. Entonces, Jesús, al pasearse por el lugar, lo vio acostado, y sabiendo su situación, le preguntó: “¿Quieres ser sano?” 

Sin embargo, el paralítico le respondió que no tenía a nadie que lo metiera al estanque cuando se agitaba el agua; y que otro siempre se le adelantaba. Entonces Jesús le respondió: “Levántate, toma tu lecho, y anda”. Fue entonces que al instante el hombre quedó sano, y tomó su lecho, y anduvo.

Contexto histórico

El estanque de Betesda era un lugar real, ubicado cerca de la puerta de las ovejas en Jerusalén. Este no era más que un gran depósito de agua rodeado por cinco pórticos o columnatas, donde los enfermos se cobijaban del sol y esperaban el movimiento del agua. 

Sin embargo, la sanidad de los enfermos por el agitar del agua no era más que una creencia pagana. Esto es debido a que el estanque estaba conectado con una fuente subterránea que lo llenaba periódicamente, y era lo que causaba la agitación del agua. 

Aun así, los judíos atribuían este fenómeno a la intervención de un ángel, y creían que el agua tenía propiedades curativas. No obstante, esta creencia no tenía fundamento bíblico, sino que era una superstición popular. 

Por otro lado, el milagro de Jesús al paralítico fue una muestra de su poder y autoridad sobre la naturaleza y la enfermedad, y también una confrontación con la religiosidad vacía y legalista de los judíos.

Lo que aprendemos de esta historia

De esta historia podemos extraer varias lecciones para nuestra vida cristiana que a continuación explicaremos brevemente:

Jesús tiene compasión de los necesitados

Él vio al paralítico entre la multitud de enfermos, y se acercó a él para ofrecerle su ayuda. De hecho, si bien había más enfermos en el lugar, Jesús vio algo especial en ese hombre y se acercó conociendo su situación y compadeciéndose de ella.

Esto nos enseña que Jesús no se fija en las apariencias externas, sino en el corazón de las personas, pues conoce nuestras necesidades y sufrimientos, y quiere sanarnos y restaurarnos. Y, así como lo hizo con el paralítico del estanque, así también lo puede hacer contigo.

Jesús nos pregunta si queremos ser sanos

Él respeta nuestra voluntad y no nos impone su gracia, por lo que nos pregunta primeramente que es lo que queremos. Con ello, reconocemos nuestra necesidad de Él, nuestra condición de enfermos y que necesitamos de su sanidad Divina y salvación. También, es una forma en que nos invita a responder con fe y confianza, sin excusas ni pretextos.

Jesús nos da una orden

También notamos que Jesús le da una orden al paralítico, es decir, levantarse, tomar su lecho y andar. Es decir, que nos llama a dejar atrás nuestra pasividad y nuestra dependencia de medios humanos o naturales. 

La razón de ello, es que su lecho representa su identidad como un enfermo y méndigo miserable, por lo que lo llama a despojarse de ello. De igual modo, es una orden a tener fe de que se podría levantar para levantar su lecho.

Con ello, nos desafía a actuar conforme a su palabra, y a demostrar con hechos nuestra fe. Sin embargo, con su milagro, también nos capacita para vencer nuestros obstáculos y dificultades, y para seguirle con obediencia.

Jesús es la única solución a nuestro problema

Finalmente, aprendemos que Él es nuestra única solución para cualquier tipo de problema que podamos enfrentar. Esto implica que no necesita del agua del estanque ni de ningún otro recurso para sanarnos. Es decir, que Jesús desafía nuestras alternativas de soluciones humanas, o de creencias paganas para demostrar su Gran Poder sobrenatural. 

Él es el Hijo de Dios, el Mesías prometido, el Salvador del mundo y tiene todo el poder y la autoridad, no solo para perdonar nuestros pecados y darnos vida eterna, sino también para sanarnos y hacer milagros sobrenaturales en nuestra vida. 

Reflexión final

El paralítico del estanque de Betesda representa a toda la humanidad que está enferma y paralizada por el pecado, y que busca soluciones en lugares equivocados. Ante ello, Jesús se presenta como la única solución a nuestro problema, y nos ofrece su amor, su gracia y su poder. 

Él nos pregunta si queremos ser sanos, y nos llama a levantarnos y andar con él. Pero, la pregunta es: ¿Qué vamos a responder? ¿Vamos a seguir esperando en el estanque para seguir nuestras técnicas humanas o creencias paganas, o vamos a obedecer su voz? La decisión es nuestra. Que Dios nos ayude a elegir bien.

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