Proverbios 11: Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; más con los humildes está la sabiduría.

No hay algo más difícil de controlar en el ser humano que su carácter, o su temperamento. Es muy fácil creer o decir que pensamientos, o formas de ser, son normales en nuestras vidas, cuando realmente no es así. 

Por ejemplo, muchos hoy en día se dejan dominar por ese espíritu de soberbia que los hace pensar que siempre tienen la razón y ante ninguna circunstancia dan su brazo a torcer. Son ese tipo de personas que todo lo acomodan a su modo, pero no permiten opiniones de terceros. 

Difícil tratar con una persona soberbia, porque está siempre se deja dominar por la altivez de espíritu, la prepotencia, o ese índole de superioridad que lo aleja de la humildad, y siempre lo lleva a actuar como mejor le parece. 

En pocas o ninguna ocasión reconoce sus fallas, y se opone a todo lo que sea corrección para él. 

Mientras más soberbios seamos, más propensos estaremos de alcanzar el fracaso. Si estudiamos la vida de Saúl, vemos que su reinado siempre estuvo lleno de mucha soberbia, y nunca reconoció que estaba actuando mal frente a los ojos de Dios. 

Y es que en ocasiones, cuando caminamos con un espíritu soberbio, solo podemos dejarnos llevar por lo que pensamos, pero nunca entenderemos los planes de Dios. 

Incluso, he visto mucha gente decir que ama a Dios, que sigue a Dios, pero su corazón está dominado por la soberbia, y luego las caídas son más fuertes. Pero Dios no está esperando tu fracaso, Dios está esperando es un corazón humillado delante de él, para llevarte a conocer cosas nuevas. 

Una persona soberbia nunca reconoce sus errores, es capaz de siempre juzgar a otros, pero no logra ver sus fallas. Piensa siempre que todos están mal, pero no logran corregir lo que ellos hacen mal. 

La persona con un espíritu soberbio no perdona, no cambia, no transforma su corazón, no sabe pedir perdón y siempre se enoja cuando no encuentra la razón. Este tipo de personas pocas veces podrán tener relaciones sanas, y nunca podrán experimentar un amor verdadero en su corazón. 

Si has sido víctima de la soberbia, si te has enfrascado en seguir tu propia razón, pero jamás has pensando en el mal que haces a otros, es hora de hacer una oración y pedirle a DIOS que quebrante tu espíritu. 

Dios se resiste a los soberbios, pero su gracia y su favor ya está con los de humilde corazón. Así que siempre será tiempo y momento de abrir nuestro corazón y entender que la soberbia no puede formar parte de nuestras vidas. 

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