El noviazgo es una etapa muy importante en la vida de cualquier persona, pero especialmente para los cristianos que desean honrar a Dios con sus relaciones. Este no es solo una forma de pasar el tiempo o de satisfacer los deseos del corazón, sino que tiene un propósito mayor: Prepararse para el matrimonio.

El matrimonio es una institución creada por Dios desde el principio, cuando dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Se trata de una alianza de amor, fidelidad y compromiso entre un hombre y una mujer que refleja la relación entre Cristo y su iglesia (Efesios 5:22-33). 

Por eso, el noviazgo cristiano debe tener como objetivo encontrar a la persona con la que Dios quiere que nos casemos, y no solo a la que nos atrae física o emocionalmente. Pero, ¿cómo debería ser un noviazgo cristiano según la Biblia? Aquí te presentamos algunos principios bíblicos que pueden orientarte en esta etapa tan especial:

Tiene como fin el matrimonio

Como mencionamos antes, el noviazgo cristiano no es un fin en sí mismo, sino un medio para llegar al matrimonio. Este es en realidad el propósito de Dios para la unión entre un hombre y una mujer, y el lugar donde se cumple el mandato de ser fecundos y multiplicarse (Génesis 1:28). También es una imagen del amor de Cristo por su iglesia, y una forma de dar testimonio del evangelio al mundo (Efesios 5:25-27).

Por eso, el noviazgo cristiano debe tener como fin el matrimonio, y no prolongarse indefinidamente sin un compromiso claro. Esto es debido a que es una etapa de preparación para el matrimonio, donde se deben resolver las dudas, los conflictos y las expectativas que puedan surgir. También es una etapa de planificación para el matrimonio, donde se deben establecer los objetivos, los proyectos y los recursos que se necesitan para formar una familia.

El noviazgo cristiano debe ser un tiempo de madurez sentimental y financiera, donde se aprenda a amar de forma responsable y generosa, y a administrar los bienes con sabiduría y prudencia. De igual modo, es un tiempo de oración y confirmación, donde se busque la dirección y la bendición de Dios para el matrimonio.

Busca primero el reino de Dios y su justicia

Antes de iniciar o continuar un noviazgo, debes tener claro que tu prioridad es buscar el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Esto significa que debes amar a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza, y obedecer sus mandamientos (Marcos 12:30-31). También significa que debes buscar su voluntad para tu vida, y no la tuya propia (Proverbios 3:5-6).

No debes dejar que el noviazgo te distraiga de tu relación con Dios, ni que se convierta en un ídolo en tu corazón. Al contrario, debes aprovechar el noviazgo para crecer en tu fe, orar juntos, estudiar la Biblia, servir a los demás y alabar a Dios. Así podrás conocer mejor a tu pareja y ver si comparte tu misma visión y valores cristianos.

Guarda tu corazón y tu cuerpo

La Biblia nos advierte que debemos guardar nuestro corazón, porque de él mana la vida (Proverbios 4:23). Esto implica cuidar lo que pensamos, sentimos y deseamos, y no dejarnos llevar por las emociones o las pasiones. 

El noviazgo cristiano debe estar basado en el amor verdadero, que es paciente, bondadoso, humilde, respetuoso, sincero y fiel (1 Corintios 13:4-7). Por lo tanto, no debes confundir el amor con el enamoramiento, que es una atracción superficial y pasajera.

También debes guardar tu cuerpo, que es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Esto significa que debes respetar tu pureza sexual y la de tu pareja, y no tener relaciones sexuales antes del matrimonio. 

La Biblia dice que debemos huir de la fornicación, que es todo acto sexual fuera del matrimonio (1 Corintios 6:18). También dice que debemos evitar toda apariencia de mal, es decir, todo lo que pueda provocar o sugerir el pecado sexual (1 Tesalonicenses 5:22).

Por eso, debes establecer límites claros y saludables con tu pareja, y evitar las situaciones de riesgo o tentación. De igual modo, debes ser honesto y rendir cuentas ante alguien maduro y confiable, como tus padres, pastores o líderes espirituales, pero más adelante ahondaremos en ello.

Sé sabio y prudente

La Biblia nos enseña que debemos ser sabios y prudentes en todas nuestras decisiones (Proverbios 14:8). Esto implica usar la razón y el discernimiento, y no solo el sentimiento o la intuición. Esto es debido a que debe ser un proceso de conocimiento mutuo, donde se evalúen los aspectos positivos y negativos de la relación.

No debes idealizar a tu pareja, ni ignorar sus defectos o problemas. Tampoco debes precipitarte, ni comprometerte sin estar seguro. En su lugar, debes tomarte el tiempo necesario para confirmar que tu pareja es la persona que Dios tiene para ti, y que ambos están listos para asumir el matrimonio. Para ello, debes consultar a Dios en oración, y pedirle que te guíe y te confirme su voluntad. 

Busca consejería pastoral o de los líderes

El noviazgo cristiano no es una aventura solitaria, sino que se desarrolla en el contexto de la comunidad cristiana. Al respecto de ello, la Biblia nos dice que en la multitud de consejeros hay sabiduría (Proverbios 11:14), y que debemos someternos a los que nos guían en el Señor (Hebreos 13:17). Por eso, el noviazgo cristiano debe buscar la consejería pastoral o de los líderes espirituales que puedan orientar, apoyar y corregir a la pareja.

La consejería pastoral o de los líderes puede ayudar a la pareja a conocerse mejor, a resolver sus dudas o problemas, a fortalecer su fe y su amor, y a prepararse para el matrimonio. Además, la consejería pastoral o de los líderes puede también ayudar a la pareja a discernir la voluntad de Dios para su relación, y a confirmar si son compatibles y complementarios.

La consejería pastoral o de los líderes no debe ser vista como una intromisión o una imposición, sino como una ayuda y una protección. En su lugar, la pareja debe estar dispuesta a escuchar el consejo de los que tienen más experiencia y autoridad en las cosas de Dios, y a seguir sus recomendaciones con humildad y obediencia. Así podrán garantizar el éxito de su noviazgo y de su futuro matrimonio.

Conclusión

El noviazgo cristiano es una bendición de Dios, pero también una responsabilidad. Por lo tanto, no debes tomarlo a la ligera, ni jugar con los sentimientos de tu pareja. En vez de ello, debes vivirlo con respeto, pureza y amor, buscando siempre la gloria de Dios y el bien de tu pareja.

Recuerda que el noviazgo es una preparación para el matrimonio, y que el matrimonio es un reflejo de la relación entre Cristo y su iglesia. Por eso, debes esforzarte por tener un noviazgo que honre a Dios y que te acerque más a él.

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