“5 Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”

El espíritu del Señor provoca muchas cosas en aquel que lo recibe y una de las principales es un cambio de pensamiento. Conocer a Cristo trae consigo transformación y esta es total, porque una vez que le conocemos a él, podemos entender cuanto mal hay en nosotros y nos esforzamos porque esto cambie.

La presencia del espíritu santo hace una separación entre los que son de Dios y los que no, por esto también se le considera un sello que garantiza quien es su dueño. El texto que se nos presenta en la carta a los Romanos nos habla de cómo debe estar ocupada la mente del hombre de Dios.

¿En qué piensas? V-5

Nuestra mente es como un taller, está ocupada constantemente, procesamos información, producimos ideas, analizamos problemas. Pero esta actividad de nuestra mente no siempre se ocupa en hacer cosas buenas, muchas veces nos hallamos trabajando en pensamientos que no son nada sanos.

Cuando el hombre no conoce a Dios, nos dice el texto que ocupa su mente en la carne y esto no quiere decir que viva pensando en su cuerpo. La carne representa nuestros deseos naturales, nuestros sentimientos, emociones y sensaciones, y tristemente estos a menudo son contrarios al espíritu de Dios.

Es muy común ver como personas ocupan su mente en solo producir dinero, ya sea de manera lícita o ilícita, otros pueden ocupar su mente en el sexo o en codiciar y criticar la vida de los que están a su alrededor. De esto se trata pensar en la carne, una mente inclinada solo en nosotros mismos y como satisfacernos.

Pensar en el espíritu, por el contrario, es procurar ocupar la mente en Dios, ya sea en meditar sobre él, sobre su palabra o sobre cómo afrontar la vida según lo aprendido de él. Cuando pensamos según el espíritu, nuestra mente actúa en favor de otros, llevándonos a estar atentos en los demás.

Quien piensa en las cosas del espíritu se pregunta si está actuando correctamente, busca maneras para ayudar a alguien cercano, reflexiona en cada una de sus acciones, no deja que en su corazón entren pensamientos ociosos sobre como dañar o hacer mal a otros, pensar en el espíritu es buscar de pensar como Cristo.

¿Ocupados en? V-6

Cuando nos ocupamos en algo quiere decir que trabajamos en ello, están concentradas tanto nuestra mente como nuestras acciones. La palabra de este texto es clara con respecto al resultado de aquello en lo que nos ocupamos, todo depende de lo que escojamos.

Quien vive ocupado en satisfacer su carne recibirá placer, alimentará y complacerá sus deseos, pero estos cobrarán un alto precio. Satisfacer la carne resulta placentero en un inicio, pero trae consigo soledad, enfermedad, tristeza, dolor y al final la muerte.

Esta muerte no solamente es física, sino también espiritual, ya que los deseos de la carne nos llevan a separarnos tanto de Dios, que morimos espiritualmente. Cuando nos ocupamos en el espíritu somos inundados de vida, nuestra mente y acciones se conectan al Padre trayendo consigo paz.

Al ocuparnos en el espíritu dedicamos nuestro tiempo a hacer cosas sanas, donde Dios está presente y aun las luchas son llevaderas, porque su paz está en nosotros.

Piensa y ocúpate

Tu carne siempre procurará alejarte de Dios, así que dedícate a mantener tu mente y tus acciones ocupadas en él. Que el amor y su paz sean tu prioridad, porque los que se ocupan en él, vivirán eternamente, ya que viven para hacer su voluntad. 

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