La libertad no puede venir de un hombre, la libertad no se da de forma humana, la libertad que necesita nuestra alma solo puede venir de Cristo. 

Si vives atado al dolor, la desesperación, angustia, depresión, soledad, desánimo, o cualquier otro sentimiento que te mantiene atado, debes saber que por mucho que intentes humanamente salir de él, nada podrá ser más provechoso que acercarse a Cristo y buscar tu liberación en él. 

Lastimosamente, mucha gente ha mal conceptuado el evangelio o Dios, y muchas veces creemos que una libertad solo puede venir cuando “damos algo a Dios”, que no es nuestro corazón, y no es así. La libertad solo viene de Cristo. 

Estudiemos lo que el apóstol Pablo le dijo a la iglesia de colosenses. 

Colosenses 2: 6 Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, 7 arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.

8 Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que está de acuerdo con los principios[a] de este mundo y no conforme a Cristo.

9 Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; 10 y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud.

Lo primero, si hemos recibido a Cristo, ahora debemos vivir como él. Debemos edificar nuestra fe en él, conforme se nos ha enseñado. Cuando colocamos nuestros ojos en Dios, y no en los hombres, entonces podemos comprender lo que Cristo tiene para nuestras vidas. 

Debemos cuidarnos de las enseñanzas, muchas personas usan las escrituras o el evangelio para manipular, pero cuando entendemos que todo parte de Cristo, solo allí podremos alcanzar nuestra libertad. 

Solo cristo puede darnos la libertad a nuestro espíritu. No habrá forma humana de salir del pozo de la desesperación o aflicción, solo cristo. Esa plenitud la hemos recibido una vez lo hemos aceptado en nuestro corazón, entendiendo siempre que él señor es cabeza, poder y autoridad, el único capaz de dar libertad. 

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