La mente es el campo de batalla donde se libran muchas de nuestras luchas espirituales, y a veces, nos sentimos abrumados por pensamientos negativos, de temor, de duda, de culpa, de ansiedad, de desánimo, etc. Estos pensamientos pueden afectar nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. 

Pero, ¿Cómo podemos superar estos obstáculos de la mente y vivir una vida de paz, de fe, de esperanza y de amor? La respuesta está en la Palabra de Dios, que nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios, que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

A continuación, analizaremos las herramientas que tenemos en Cristo para superar los obstáculos de la mente.

Confía en Dios

El primer paso para superar los obstáculos de la mente es confiar en Dios, pues es nuestro Creador, nuestro Padre, nuestro Salvador, nuestro Señor, nuestro Amigo. También, nos conoce, nos ama y nos cuida, por lo que no permitiría que nada malo nos pasara.

De hecho, Dios sabe por qué permite todas las cosas en nuestras vidas, pero como lo dice su palabra en Romanos 8:28, todas las cosas nos ayudan a bien a los que conforme a su propósito somos llamados. De igual modo, Él cumple sus promesas y no nos dejará ni nos desamparará, por lo que es digno de toda nuestra confianza. Así que, como no habríamos de confiar en sus propósitos eternos y perfectos para con nuestras vidas.

La Biblia nos dice: “Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él hará derechas tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Renueva tu mente

El segundo paso para superar los obstáculos de la mente es renovar tu mente. Esto significa cambiar nuestra forma de pensar, de acuerdo con la voluntad de Dios para con nuestras vidas y confiar en que es lo mejor para nosotros. 

No podemos dejar que nuestra mente sea moldeada por el sistema corrompido del mundo, por el pecado, por el diablo, por las circunstancias, por las emociones, o por las opiniones de los demás. En su lugar, tenemos que llenar nuestra mente con la verdad de Dios, que se encuentra en su Palabra. 

La Biblia nos dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). 

La razón por la que la Biblia instruye esto, es porque al renovar nuestra mente, podremos discernir lo que es bueno y agradable y perfecto a los ojos de Dios, y podremos rechazar lo que es malo a sus ojos. Esto lo podemos lograr meditando en la palabra de Dios, lo cual veremos más adelante.

Medita en la Palabra de Dios

El tercer paso para superar los obstáculos de la mente es meditar en la Palabra de Dios. Esto significa escudriñar la Palabra de Dios, es decir, estudiarla en profundidad, buscando la revelación del Espíritu Santo, para poner en práctica lo aprendido. 

No podemos dejar que nuestra mente se distraiga con cosas vanas, inútiles, dañinas, o pecaminosas, sino que tenemos que enfocar nuestra mente en las cosas de Dios, que son verdaderas, nobles, justas, puras, amables y de buen nombre. 

De hecho, la Biblia nos dice: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). La razón por la que se nos aconseja esto, es porque al meditar en la Palabra de Dios, estamos alimentando nuestra mente con el pan de vida, y estamos limpiándola de la suciedad del mundo.

Declara la Palabra de Dios

El cuarto paso para superar los obstáculos de la mente es declarar la Palabra de Dios, lo que significa afirmar con nuestra boca lo que Dios dice en su Palabra, con fe y autoridad. La razón de ello, es que no podemos dejar que nuestra boca hable palabras negativas, de miedo, de duda, de culpa, de ansiedad, de desánimo, etc. 

Es necesario que hablemos palabras positivas, de fe, de confianza, de perdón, de paz, de ánimo, etc. Recuerda que la Biblia nos dice: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Por lo tanto, al declarar la Palabra de Dios, estamos alineando nuestro corazón con el suyo, y estamos liberando el poder de su Palabra en nuestra vida. 

La Biblia también nos dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21). Es decir, que, al declarar la Palabra de Dios, estamos eligiendo la vida y no la muerte, la bendición y no la maldición, la victoria y no la derrota.

Resiste al enemigo

El quinto paso para superar los obstáculos de la mente es resistir al enemigo, lo cual implica oponerse, reprender, rechazar y vencer al diablo y a sus mentiras para con nuestras vidas y que nos ataca en nuestra mente. Es decir, no podemos dejar que nuestra mente sea engañada, intimidada, acusada, oprimida, atormentada por el enemigo. 

Para lograrlo, tenemos que usar la armadura de Dios, que es la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación, la Palabra de Dios y la oración. Esto lo podemos leer en el libro de efesios, donde reza lo siguiente: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:11-13). 

Al resistir al enemigo, estamos ejerciendo nuestra autoridad en Cristo, y estamos haciendo que el enemigo huya de nosotros.

Comparte con otros

El sexto paso para superar los obstáculos de la mente es compartir con otros, lo que significa relacionarnos, comunicarnos, apoyarnos, animarnos, edificarnos, servirnos, amarnos unos a otros en el amor fraternal de hermanos en Cristo. Es decir que no podemos dejar que nuestra mente se aísle, se encierre, se deprima, se enoje, se amargue, se endurezca, porque sería el taller de satanás. 

En su lugar, tenemos que abrir nuestra mente a la comunión, a la amistad, a la fraternidad, a la familia, a la iglesia, al cuerpo de Cristo. De hecho, la Biblia nos dice: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25). 

La razón de ello, es que, al compartir con otros, estamos expresando nuestra identidad como hijos de Dios, y experimentando su amor y su gracia a través de nuestros hermanos y hermanas en la fe.

Conclusión

En conclusión, podemos superar los obstáculos de la mente si seguimos estos pasos que nos ayudarán a vivir una vida de paz, de fe, de esperanza y de amor, que es lo que Dios quiere para nosotros. Recordemos lo que dice Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios, que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Que esta sea nuestra confesión y nuestra realidad. Amén.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS