“Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos”. Números 11:4-5.
Es cierto que las cebollas te hacen llorar cuando las pelas, pero en este caso, las cebollas hacían llorar al pueblo de Israel porque las extrañaban. Increíble. No lloraban solo por las cebollas, sino también por la carne, el pescado, los pepinos, los melones, los puerros, los ajos… ¡Por todo el supermercado!
Los descendientes de Jacob habían sido libres de la esclavitud egipcia, llamado “el horno de hierro” (Dt. 4:20). Después de más de cuatrocientos años bajo el régimen del Faraón, Dios los hizo libres haciendo milagros extraordinarios. Además, se ocupó de que no les faltara nada. Cada día caía del cielo el pan que necesitaban. No tenían que cosechar trigo, ni molerlo, ni amasar, ni cocinar. Solo ir a las “panaderías del desierto” y retirar el pan gratis. Sin embargo, después de varios días, comenzaron a quejarse.
Los viejos recuerdos nos pueden jugar una mala pasada. El pueblo hebreo dijo “nos acordamos” de lo que comíamos en Egipto… ¡y adiós al espíritu de alabanza! ¿Puedes imaginarlos llorando por la comida? ¡Qué rápido olvidaron la esclavitud, las angustias, los dolores, el sufrimiento!
A veces nos parecemos bastante a los israelitas a la hora de olvidar lo que Dios hizo por nosotros. Nos acostumbramos tanto a sus bendiciones que nos olvidamos que antes de conocer a Cristo vivíamos bajo la esclavitud del pecado y estábamos siendo conducidos por el diablo a la condenación eterna. Somos engañados con demasiada facilidad por el enemigo, y llegamos a pensar que los pecadores son “más bendecidos” que nosotros…
No olvidemos que los que añoraron demasiado su vieja vida sufrieron las consecuencias. Miles de ellos perecieron en el desierto por no poner su mirada en el Señor. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Ro. 15:4a). Debemos reaccionar a tiempo y recordar de dónde nos sacó el Señor para no volver atrás.
Resiste las tentaciones del enemigo. Cambia la queja por alabanza. Reemplaza la incredulidad por fe. Dispone tu corazón para que el Espíritu Santo te hable. La vida abundante solo podrás disfrutarla si permaneces en Cristo. Ya sabes, para atrás, ni para tomar impulso.
Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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17 octubre, 2026 a las 1:11 am
✝️🙏
17 octubre, 2026 a las 2:05 am
Amén 🙏🙏
17 octubre, 2026 a las 7:32 am
Gloria a Dios aleluya amén
17 octubre, 2026 a las 7:45 am
Muchas veces la queja es la que no nos deja avanzar
17 octubre, 2026 a las 8:43 am
Gracias Señor por esta palabra ,por recordarme que solo debo mirar Tu camino y guía ,gracias Te doy en El Poderoso Nombre de Jesús,amén 🙏🏼
17 octubre, 2026 a las 10:28 am
Gracias Dios por tus bendiciones 🙏 por mostrarme porque no debo desear regresar al pasado
17 octubre, 2026 a las 10:46 am
Gloria a Dios 🙏
17 octubre, 2026 a las 11:11 am
Gracias padre nuestro Dios hijo y espíritu santo AMÉN 🙏🙏❤🙇♂️🙇♂️🌹🌹🌹
17 octubre, 2026 a las 11:13 am
AMÉN y AMÉN Gracias por todo padre bueno 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🌹