«LA QUEJA UNA FORMA TÓXICA DE ENFRENTAR LA VIDA»

Números 21: Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.

Cuando uno lee la historia del pueblo de Israel cuando era direccionado por Moisés, encontramos como se volvieron murmuradores y quejumbrosos delante del Señor. Al parecer, estas personas no lograban ver el milagro de estar acompañados por la presencia del Señor en el desierto, y lo que era parte de un proceso, se les convirtió en un ciclo de queja.

La queja es un sentimiento tóxico que empleamos más de lo normal, y es aquella que nos impide ver la vida y la luz que Dios nos manifiesta en cada lugar.

Muchas personas se quejan de cosas mínimas que les acontecen. Son aquellos que se quejan de los días lluviosos y los días con sol. De la casa que tienen, o de la casa que aún no tienen.

No hay duda que la queja nos nubla el entendimiento y no nos deja ver lo grandioso de Dios para nuestras vidas. Al contrario, vemos todo siempre gris, sin ánimo ni voluntad de crecer, de avanzar y de poder alcanzar grandes logros.

La queja, aunque no lo creamos, solo puede generar un ambiente hostil dentro de los lugares y poco a poco veremos como las cosas que hacemos, o lo que nos planteamos, no tiene un fin, porque hemos sido acaparados por ese sentimiento de queja.

Es difícil lidiar con alguien que solo emplea la queja como forma de comunicarse, esas personas que no están de acuerdo con la vida, con un gobierno, con personas, con sus relaciones, y manifiestan desagrado con todo su entorno.

Combate la queja con el agradecimiento 

No existen motivos para vivir siempre en la queja constante. Incluso, puede que estemos padeciendo en el desierto, pero la queja no aliviará el dolor, la rabia o la frustración que sentimos, la queja solo nos hará sentirnos peor.

Hoy en día debes aprender a agradecer al Señor por lo que te ha dado, o por el simple hecho de estar vivo. Disfrutar de un amanecer es sinónimo de que a Dios le ha placido darte un día más de vida, y allí debemos ser agradecido.

Qué sentido tiene respirar cuando aún el milagro de la vida no sacia nuestro mundo interior.

Si tienes fe, debes ser agradecido. Si cuentas con salud, debes ser agradecido. Si tienes un hogar, debes ser agradecido.

Hay un momento en nuestras vidas que debemos analizar nuestro proceder, y ante cualquier circunstancias, debemos aprender a agradecer a Dios.

Cuando agradecemos, cambiamos el ambiente hostil por un ambiente lleno de paz. Cuando agradecemos, seremos capaces de vivir tranquilos, y podemos atraer las bendiciones de Dios para nuestras vidas.

1 de Tesalonicenses 5: 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.