Parábola de las diez vírgenes

25 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

🙏 Oración basada en Mateo 25:1–13

Señor Jesús, gracias por recordarme que debo estar siempre preparado para tu venida. Ayúdame a mantener mi lámpara encendida, con aceite suficiente de fe, oración y obediencia a tu Palabra.

No dejes que me distraiga ni me duerma espiritualmente. Enséñame a vivir vigilante y prudente, cuidando cada día mi relación contigo para que cuando regreses, me halles listo y pueda entrar contigo al banquete eterno.

Que mi corazón arda de amor por Ti y que nunca me falte tu presencia en mi vida.

En tu nombre, Jesús. Amén.