Jesús es sepultado

57 Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. 58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. 59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

La guardia ante la tumba

62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. 66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

🙏 Oración basada en Mateo 27:57–66

Señor Jesús, cuando todo parece terminado, Tú sigues obrando. En la oscuridad de la tumba, preparabas la victoria.

A veces mi fe se debilita cuando no veo respuestas, cuando el silencio pesa. Pero hoy quiero confiar en Ti, incluso cuando parezca que nada sucede.

Dame el valor de José de Arimatea, para honrarte aún en medio del dolor. Y que mi corazón no se rinda, sabiendo que detrás de la piedra hay vida en camino.

Creo en tu poder, en tu amor y en tu promesa.

Amén.