Eclesiastés 11:6 Siembra en la mañana y vuelve a sembrar en la tarde porque no sabes cuál de las siembras saldrá mejor, si la una o la otra, o si ambas darán buen resultado. (Palabra de Dios para Todos) 

Viene un año cargado de nuevos retos, metas y proyectos, y puede que algunos tarden un tiempo para cumplirse, pero no podemos cansarnos, debemos caminar siempre con la visión enfocada en lo que deseamos alcanzar y obtener. 

No puedes esperar que las condiciones sean perfectas para crear tu propio negocio, para formar una familia, o para tener un hijo. Porque esperar que todo esté perfectamente podría costarnos una eternidad. 

Eclesiastés 11: 4Esperar el clima perfecto nunca permitirá la siembra;
y creer que lloverá todo el tiempo impedirá que se recojan las cosechas.

Si esperamos las condiciones perfectas nunca asumiremos los desafíos y nunca podremos ver la sobrenaturalidad de Dios actuando en nuestra propia vida, porque hemos caminado a través de nuestra propia lógica. 

Dios es el creador y supremo de todas las cosas, pero muchas veces en vez de confiar nuestra vida a él, preferimos sacar cuentas, hacer estudios, pensar en nuestra experiencia y dejamos a un lado el poder que tiene el Señor para transformar los escenarios de mal, en escenarios de bien. 

Todo esfuerzo tiene su recompensa y más aún si en medio de ese esfuerzo confiamos plenamente en Dios. 

Todos en algún momento hemos querido “tirar la toalla”, es decir, no continuar, dejar a un lado ese proyecto, esa meta, o ese sueño y es normal cansarse, pero si aplicamos lo que dice la biblia en Eclesiastés 9, hay que sembrar en todo momento, pues no sabemos cuando vendrá la cosecha. 

Debemos aprender a llenarnos de paciencia, a tener calma en medio de cualquier proceso, y a seguir siendo persistentes en lo que Dios nos ha dado. 

Sigue hacia la meta

Como lo decía el apóstol Pablo en Filipenses 3: 13 Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. 14 Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo.

Aun para el Apóstol Pablo no lo había alcanzado todo, pero era enfático en seguir hacia adelante, esforzarse para llegar a la meta, olvidando el pasado. 

Nunca debes detenerte por el fracaso, nunca puedes frenar las metas o planes de tu vida por un error, o por una experiencia del pasado. 

Un divorcio no puede ser la razón de no querer volver a intentarlo.

Un fracaso económico no puede ser la razón de no querer volver a emprender.

Una enfermedad no puede ser la excusa para avanzar en fe. 

No permitas que nada te haga retroceder, sigue caminando, sigue esforzándote, tiempos buenos y malos acontecen a todos, y no tiene ningún sentido quedarse estancado sufriendo, o lamentándose por aquello que no logramos alcanzar. 

Si te caes, puedes volver a levantarte. Esfuérzate por ser mejor cada día, siembra en cada momento, trabaja por lo que deseas alcanzar y verás como Dios te respaldará.

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