Salmos 61

Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias necesidades y dificultades y es normal que mientras las atravesamos, nos cegamos a ver las cosas solo desde nuestra perspectiva. Esto pasa generalmente cuando nos sentimos angustiados hasta tal punto que creemos no tener solución y nos resignamos.

Sin embargo, en este salmo el salmista nos invita a que consideremos la situación desde otra dimensión o perspectiva, por lo que es conveniente que como cristianos aprendamos a orar de esta manera. Aquí analizaremos lo que expresó el salmista y las características de su oración para aprender a orar de la misma forma en momentos de aflicción.

  • Una oración que brote a raíz de la fe en Dios

Salmos 61: 1 – 2

“Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.”

No hay lugar desde el que clamemos que Dios no nos escuche si tenemos verdadera fe en Él. Tomemos en cuenta que su palabra nos indica que el que se acerca a Él debe creer que le hay. Por lo tanto, lo primero que necesitamos para acercarnos a Dios, es una plena fe y confianza de que Dios te oye y atenderá tu oración.

Una plena fe en Dios y confianza en que atenderá nuestra oración es lo que hará la diferencia, pues la oración en sí no tiene poder, sino que quien tiene el poder es Dios. Por lo tanto, nuestra actitud al acercarnos ante la presencia de Dios, es creyendo en que su poder se hará manifiesto cuando Él atienda a nuestra oración.

No hay manera de ver las circunstancias desde otra perspectiva si no tenemos nuestra fe puesta en Dios. Es la fe la que nos permite primeramente levantar nuestra mirada al cielo para clamar desde el cabo de la tierra, como lo hizo el salmista.

  • Recordar en nuestra oración las misericordias de Dios en nuestras vidas

Salmos 61: 3 – 5

“Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.”

Pese a que las malas circunstancias no sean de nuestro agrado, Dios las permite para demostrarnos su poder. Posteriormente, cuando volvemos a atravesar adversidades, las misericordias de Dios vuelven a nuestra mente para aumentar y fortalecer nuestra fe y confianza en Dios.

Por lo tanto, durante nuestra oración, es de gran importancia recordar estas misericordias, pues ellas nos servirán como base para reforzar nuestra fe y confianza en Dios. De esta forma, podremos estar seguros de que si lo hizo una vez, lo volverá a hacer, porque nuestro Dios está al pendiente de nosotros.

  • Culminar con una declaración de fe

Salmos 61: 6 – 8

“Días sobre días, añadirás al rey; Sus años serán como generación y generación. Estará para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que lo conserven. Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.”

Finalmente, el salmista expresa una declaración de victoria al comenzar a ver las circunstancias desde la perspectiva de Dios. De hecho, el salmista incluso promete cantarle de agradecimiento, en una expresión de seguridad en que verá la victoria de Dios en su circunstancia.

Esto nos evidencia la gran seguridad que obtuvo el salmista, después de llenarse de fe y confianza en la victoria que Dios le daría.

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