Padre de misericordia, gracias por sostenerme incluso cuando no lo merezco. Hoy sentí cansancio, pero también esperanza. Tu fidelidad me recordó que nunca camino solo. Cierra mis ojos con serenidad, limpia mi mente de pensamientos pesados y renueva mi espíritu. Si algo me preocupa, ayúdame a confiar en que Tú ya estás obrando. Gracias por tu amor que no falla. Te entrego mi noche, mi corazón y mis lágrimas. Amén.