Señor, mientras cierro los ojos quiero dejarte este día como una ofrenda. Gracias por tu paciencia, por tu dirección y por tu amor que me sigue sin cesar. Que mi sueño sea tranquilo, mi corazón esté en paz y mi fe se renueve. Si mañana despierto, que sea para servirte con alegría. En Ti encuentro reposo, esperanza y vida. Amén.