Deuteronomio 11: 21 “19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, 20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

Cuando tenemos hijos, sabemos la gran responsabilidad que significa la crianza, y comprendemos de una u otra forma, que la corrección de nuestros padres nunca fue en vano. 

A pesar de que a lo mejor eran otros tiempos, no podemos jamás olvidarnos que en la crianza de nuestros hijos, deben existir principios que son innegociables, y uno de ellos debe ser siempre buscar a Dios. 

Cuando nosotros acercamos a nuestros hijos a Dios, cuando le pedimos que oren aunque sea por los alimentos, cuando les enseñamos a ser generosos y compasivos, tendremos niños con un corazón sano. 

Hoy en día vemos que las escuelas sólo son el centro de formación educativa de los pequeños, que es necesario para que aprendan y se desarrollen, pero una maestra que maneje una matrícula de más de 20 niños, difícilmente podrá estar atenta al comportamiento de todos. 

Es así como el bullying ha tomado grandes escalas en nuestros pequeños, y no solo sufren las víctimas, también hablamos que los niños que lo practican tienen un grave problema de relación, que les hace acosar a los más vulnerables. 

¿Qué podemos hacer como padres?

Son muchas las cosas que podemos hacer como padres, pero considero que una de las más elementales es levantar tiempos de adoración y búsqueda de Dios en casa. No basta con que solo tu como padre o madre, oren; hay que crear espacio donde tus pequeños también se sienten y compartan la Palabra de Dios. 

No puede ser una imposición, pero si debes motivarlos con tu ejemplo. 

Si ves que les resulta en casa difícil de comunicarse, si ves que toda la relación que tienen los lleva a un conflicto, entonces es momento de analizar los cimientos, de analizar como están, de evaluar las cosas que hacen, y lo que se dicen. Porque si no se evalúa, entonces no se podrá corregir. 

Nuestras casas deben ser por siempre altares de adoración, no altares de conflictos y desesperación. Nuestras casas deben ser lugares oportunos donde se ministre la palabra, donde exista el amor, donde reine la koinonía. Y esto permitirá que cuando lleguen los días malos, entonces podamos aliviar las asperezas de forma más fácil, sin que el enojo se ponga sobre nosotros. 

Nuestros pequeños merecen vivir en un buen ambiente, donde ellos conozcan los planes y la visión que tienen sus padres, donde puedan reír sin impedimento, donde se les enseñe su verdadera identidad. 

Debemos como padre sacar el ídolo de nuestras casas, y así como el pueblo de Israel se desviaba de la fe y creaba ídolos para adorar, así pasa en nuestra actualidad. 

Para nadie es un secreto que nuestras casas están llenas de ídolos; si se pierde la conexión a internet, pareciera que un torbellino de emociones los atrapará. 

Hoy en día nuestras casas son penetradas por la idolatría a la tecnología, al móvil, a los videojuegos, y muchos elementos más que hacen que la relación familiar sea cada vez mucho más fría. 

Si en los últimos tiempos has visto que la conducta de tu hijo se ha vuelto violenta, o de una u otra forma se ha aislado de sus amigos, entonces revisa que es lo que está viendo. 

Estamos en guerra y no podemos descuidarnos. Con esto no quiero decirte que le impedirás a tus hijos conectarse con las nuevas tendencias, pero sí que debes ser muy incisivo y siempre velar por su desarrollo. 

No puedes dejar que el enemigo entre en tu casa a través de las redes, del televisor, debes crear ambientes donde se manifieste primeramente el reino de Dios. 

¡Invierte tiempo de calidad en tus hijos!

Hagamos una pequeña reflexión ¿Cuándo recuerdas a tu papá, como lo recuerdas?, (si aún está vivo, recuerda tu niñez con él). 

Muchas veces, los recuerdos que más vienen a nuestra mente, son los recuerdos de los ¡momentos que vivimos!, un viaje a la playa, una cena familiar, un encuentro, un paseo, y pare de contar. 

Pocas veces recordamos los grandes obsequios que nos dieron en una navidad, la mayoría de veces recordamos el cariño, las bromas, los juegos, y esos momentos que hicieron de nuestra vida una felicidad plena. 

Esto nos hace pensar que nuestros hijos necesitan tener de nosotros tiempos de calidad. No podemos pasarnos la vida solo pensando en el trabajo, en lo que económicamente les debo de dar, debo apartar un tiempo para disfrutar como familia, y no debes esperar que sean unas vacaciones, debe ser siempre. 

Aparta un día de la semana, comparte, disfruta, vayan de paseo, y mantengan viva la relación familiar. Si ves que en tu casa, cada uno se encierra en lo suyo, y solo salen a compartir un plato de comida, entonces hay que atacar eso, y la mejor forma es invirtiendo tiempo. 

Creo que lo más valioso que tenemos hoy en día se llama tiempo, pues mañana no sabemos si estaremos, y lo que mejor podemos hacer como padres, es que nuestros hijos nos recuerden como los padres que siempre estuvieron presentes, y no como padres ausentes. 

Dios quiere que consolidemos familias sanas, y no podemos perder la visión de nuestra familia. Nuestra prioridad después del señor, debe ser nuestra casa, nuestros familiares, y así debemos verlo siempre. 

Aplica la disciplina

Proverbios 23: 13 No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá.

La disciplina no está relacionada con golpes o malas palabras, la disciplina es lo que tú como autoridad marcas, para que tu hijo guarde el respeto por sobre todas las cosas. 

Actualmente, estamos en una sociedad donde los padres tienden a ser más permisivos, y esto es por toda la ideología que se está creando. 

De forma asombrosa, vemos cómo los medios de comunicación muestran noticias de niños que se dejan dominar por las tinieblas, y acaban perjudicando la vida de sus padres. 

Creo que antes de que cualquier cosa suceda, nosotros como padres debemos velar siempre por nuestros hijos, y aplicar la disciplina. Hay regaños que serán necesarios, hay castigos que serán necesarios, y esto no puede hacerte sentir mal, al contrario debes pedirle sabiduría a Dios, para que te permita encontrar las palabras correctas para con tu pequeño.  

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