David fue uno de los personajes más importantes de la Biblia, pues fue el rey de Israel, el antepasado de Jesús y el autor de muchos salmos. Sin embargo, su vida estuvo llena de desafíos, victorias, fracasos y restauraciones. 

Pero, ¿qué lo hizo ser tan especial para Dios? ¿Qué cualidades tenía que lo hicieron ser promovido por Dios? En este artículo vamos a ver siete cualidades de David que podemos imitar para agradar a Dios y recibir su bendición.

David sabía tocar el arpa y con ello, tocaba el corazón de Dios

David era un músico talentoso que usaba su arpa para alabar a Dios y expresar sus sentimientos. De hecho, a través del arpa, David se conectaba con Dios, porque tenía una excelente relación con él. 

La Biblia dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22). Esto significa que David amaba a Dios, obedecía sus mandamientos, se arrepentía de sus pecados y buscaba su voluntad. También, Dios se deleitaba en David al escucharle adorar y debido a su corazón sencillo, lo escogió para ser el rey de Israel.

(1 Samuel 16:18-19)

David era valiente

David no se dejaba intimidar por las dificultades ni por los enemigos. De hecho, él confiaba en el poder de Dios y se enfrentaba a los retos con valor, y un ejemplo de esto fue cuando se atrevió a pelear contra el gigante Goliat, que aterrorizaba al ejército de Israel. Pero, David sabía que Dios le daría la victoria, y con una honda y una piedra derribó al filisteo. 

Cada desafío que Dios da es una puerta de bendición para la vida. Por lo tanto, aquel que tiene la capacidad de entender que Dios puede ayudarle a combatir estos desafíos y abrir la puerta, son los que logran la victoria como David. Recuerda, el valiente busca las oportunidades para ser promovido y provoca milagros.

 (1 Samuel 17:32-37)

David era vigoroso

David tenía una fuerza física y espiritual que le permitía superar los momentos difíciles. Pero, el mayor gigante de David fue él mismo, pues tuvo que luchar contra sus propias debilidades, tentaciones y pecados. 

Aun así, David no se rendía, sino que se levantaba y seguía adelante. Por lo tanto, de él podemos aprender que el vigor es aceptar que hay momentos de prueba, pero también habrá momentos donde el Señor cumplirá todo lo que deseamos. 

Aunque sea difícil, Dios tiene la capacidad de cambiar todas las circunstancias y las grandes victorias se obtienen de las pequeñas cosas. De hecho, esto lo podemos ver en David, quien cuidó un rebaño para convertirse en rey y tener que cuidar a un reino.

 (1 Samuel 18:6-9)

David era hombre de guerra

David era un guerrero valiente que defendía a su pueblo de los enemigos. Sin embargo, él no confiaba en sus propias armas, sino en el nombre de Dios, y sabía que la batalla era del Señor, y que él le daría la victoria. 

Por ello, Dios escogió a lo vil y lo pequeño para humillar a los sabios. De hecho, si bien David no era el más fuerte, ni el más alto, ni el más experimentado, pero era el más fiel. Por eso, Dios usó a David para derrotar a muchos enemigos, como los filisteos, los amalecitas, los moabitas, los edomitas y los amonitas.

De esto aprendemos, que, para ser un hombre de guerra, no necesitas ser el más experimentado, pero sí el más dispuesto.

 (1 Samuel 17:38-40)

David era prudente en sus palabras

David no respondía mal por mal, ni insultaba a sus enemigos, ni se jactaba de sus logros, sino que él hablaba con sabiduría, humildad y respeto. Es más, David aprendió a evadir la lanza, lo cual puede ser la mentira, la envidia, o la cizaña de quienes nos rodean, y lejos de responderles con mal, simplemente fue humilde y “puso la otra mejilla”. 

Cuando Dios promueve a alguien, esa persona no necesita defenderse, porque Dios es nuestro ayudador, por lo que no hay que ser sensible. Pero, debes tener en cuenta que evadir también significa perdonar y nunca devolver, es decir, nunca vengarse. 

David aprendió a evadir aquellas cosas que el enemigo usa para dañarnos. Un ejemplo de esto fue cuando tuvo la oportunidad de matar a Saúl, que lo perseguía para quitarle la vida, pero no lo hizo, sino que le perdonó y le honró.

(1 Samuel 18:10-12)

David era hermoso

David tenía una belleza física y espiritual que agradaba a Dios y a los hombres. Pero lo más importante era que Dios escogió a David por el corazón que tenía, pues no se dejaba llevar por las apariencias, ni por el orgullo, ni por la vanidad. 

Él se veía como Dios lo veía, y si bien, el enemigo quería usar el menosprecio para dañarle y hacerle sentir miserable, él aprendió a verse como Dios lo veía y esto era suficiente para tener una autoestima saludable. Por lo tanto, si nos vemos como Dios nos ve, seremos victoriosos.

(1 Samuel 16:7)

Jehová estaba con él

La cualidad más importante de David era que Dios estaba con él. Esto significa que David tenía la presencia, la protección, la provisión, la guía y la bendición de Dios en su vida. Sin embargo, para lograrlo, él no se apartaba de Dios, sino que lo buscaba constantemente en oración, en adoración y en su palabra. 

David reconocía que todo lo que tenía y hacía era por la gracia de Dios, y le daba la gloria a Él. Además, David era un hombre de fe, que creía en las promesas de Dios y esperaba en su cumplimiento, y la prueba de todo ello lo encontramos en la Biblia.

(2 Samuel 6:16-23)

Conclusión

David fue un hombre extraordinario que Dios usó para cumplir sus propósitos. Su vida nos enseña que Dios no mira lo que el hombre mira, sino que mira el corazón, por lo que busca personas que lo amen, que lo obedezcan, que lo alaben, que lo sigan y que confíen en él. Por lo tanto, si imitamos las cualidades de David, podremos ser promovidos por Dios y recibir su favor. 

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS